Política

Primero de Mayo

Que vuelva la felicidad del pueblo

CFK  Traabajo (16)

El gobierno de Milei castiga a quienes trabajan, y la única libertad que ofrece es la de morirse de hambre. Por eso está presa Cristina, para que la gente no llegue a fin de mes.  Militamos para que vuelva a reinar en este país la felicidad que supimos tener.

por La Cámpora
1 may 2026

Los trabajadores y trabajadoras de nuestra patria son los grandes perdedores del gobierno de Javier Milei. No hay un solo día en el que no cierren empresas y se pierdan puestos de trabajo en la República Argentina. No hay un solo día en el que no se deteriore el salario de quienes cotidianamente ponen el cuerpo para sacar el país adelante. Desde que asumió Milei, más de 24.000 empresas tuvieron que bajar las persianas, más de 300.000 familias sufrieron algún despido, el 91% de los hogares está con deudas -un 34%, el equivalente a cinco sueldos y medio- y quienes todavía cuentan con empleo salen a buscar un segundo o tercer trabajo porque sus ingresos no les alcanzan ni para llegar a la mitad del mes.


En el Congreso el oficialismo y sus cómplices votan una reforma laboral que hace más fácil despedir, precarizar y bajar salarios. Así de grave y delicada es la situación que atravesamos este 1 de mayo.


En lugar de atender estas urgencias o explicar sus viajes vip y multiplicación de propiedades, el jefe de gabinete Manuel Adorni, en su circo en el Congreso, invita a “los millonarios del mundo” a venir a la Argentina a hacer negocios. 


Pero los únicos negocios que se hacen desde que Milei es presidente son de timba financiera.

Capitales que entran y se van, mientras la economía se desangra, la gente consume 15 kilos menos de carne que hace veinte años atrás y se endeuda cada vez que va al supermercado. En definitiva, transformaron nuestro país en un paraíso para los especuladores y en un infierno para los trabajadores. 

 

Por todo este marco es que el poder concentrado tiene secuestrada a Cristina Fernández de Kirchner en San José 1111 y a través de sus jueces esbirros la proscribió de por vida. Porque Cristina fue la última presidenta en gobernar a favor de los trabajadores y trabajadoras. En números, al 9 de diciembre de 2015 los salarios y jubilaciones argentinas eran los más altos de América Latina. Pero el proceso que comenzó con la llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada entregó el país a las garras del Fondo Monetario Internacional y desde entonces la caída del salario mínimo vital y móvil ha sido de un 60% y la participación asalariada en el PBI de casi 10 puntos.


Es indudable que la persecución mediática y judicial contra Cristina formó parte de la misma estrategia para destruir el poder adquisitivo de los trabajadores y trabajadoras y concentrar la riqueza que generan todos los días en unas pocas manos. Con razón decía Cristina que “el único estímulo que tenemos es el del trabajo. De no haber traicionado jamás a los trabajadores. El día que no estemos nosotros, irán por el verdadero objeto que es volver a lograr mano de obra barata en la República Argentina, como la tuvieron durante décadas”.


Con Milei la única libertad que se consagró es la de morirse de hambre.

Esa misma libertad que el peronismo vino a desterrar de la Argentina, para hacer de cada 1 de mayo una fecha para celebrar las sucesivas conquistas de derechos y hermanarse en la lucha para construir la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación. Como siempre repite Máximo, los poderes fácticos tienen que entender que en nuestro país viven 47 millones de personas y que nada puede ser sostenible y duradero dejando a más de la mitad afuera. Los números tienen que cerrar con la gente adentro. Es lo justo y lo que nos enseñaron Perón, Evita, Néstor y Cristina. Una Argentina que contenga a su pueblo, que permita soñar y organizarse para disfrutar de un mejor presente y futuro. Es la Argentina que nos sacaron. Es la Argentina que nos merecemos volver a tener. Y que vamos a volver a tener.


Por esa Argentina militamos y trabajamos todos los días. Por eso movilizamos ayer. Pero para recuperarla necesitamos liberar a Cristina. Porque Cristina fue proscripta para que ningún gobierno, se diga o no peronista, pueda hacer lo mismo dos veces. La proscripción que pesa sobre Cristina es una proscripción sobre el trabajo bien remunerado, sobre la posibilidad de vacacionar, de ir a la universidad, de tener cobertura previsional, de compartir el tiempo con la familia, de comer cuatro comidas al día. Sobre todo lo que representa el peronismo, a fin de cuentas. No se pueden disociar ambas realidades. No las disoció nuestra querida Evita, cuando frente a una multitud pronunció su último discurso el 1 de mayo de 1952 y alertó a los trabajadores y trabajadoras de la importancia de defender a Perón contra la ofensiva de los vendepatria de siempre:


“Hay mucho dolor que mitigar; hay que restañar muchas heridas, porque todavía hay muchos enfermos y muchos que sufren. Lo necesitamos, mi general, como el aire, como el sol, como la vida misma (...) Y nosotros, un puñado de argentinos, luchamos junto con Perón por una humanidad feliz dentro de la justicia, dentro de la dignificación de ese pueblo, porque en eso reside la grandeza de Perón. No hay grandeza de la Patria a base del dolor del pueblo, sino a base de la felicidad del pueblo trabajador (...) Antes de terminar, compañeros, quiero darles un mensaje: que estén alertas. El enemigo acecha. No perdona jamás que un argentino, que un hombre de bien, el general Perón, esté trabajando por el bienestar de su pueblo y por la grandeza de la Patria. Los vendepatrias de dentro, que se venden por cuatro monedas, están también en acecho para dar el golpe en cualquier momento. Pero nosotros somos el pueblo y yo sé que estando el pueblo alerta somos invencibles porque somos la patria misma”.