"Detrás de los indiscutibles derechos argentinos están los respaldos sólidos de las Naciones Unidas y los considerables esfuerzos realizados por las autoridades nacionales en materia de comunicaciones y concesión de derechos a los malvineros; esfuerzos acentuados hoy, en momentos en el que el Poder Ejecutivo Nacional, a cargo del teniente general Juan Domingo Perón, ha dispuesto reafirmar los soberanos derechos de la República sobre esas nuestras islas, de las que por un acto de violencia nos vimos despojados el siglo pasado".
Esther Mercedes Fadul de Sobrino, representante del territorio nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, Cámara de Diputados, 1973.
El 10 de junio de 1829 el gobierno de Buenos Aires creó la Comandancia Política y Militar de las Malvinas y las adyacentes al Cabo de Hornos. A través de otro decreto de la misma fecha, se designó a Luis Vernet como su autoridad oficial, quien se estableció en la isla Soledad junto a su esposa María Sáez y su familia. El 3 de enero de 1833 aconteció la ocupación inglesa de las islas, las cuales permanecen usurpadas desde entonces.
En noviembre de 1973, durante la tercera presidencia de Juan Domingo Perón, fue sancionada la Ley N° 20.561 que instituyó el “Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Malvinas, Islas y Sector Antártico” el 10 de junio de cada año. A fines de mayo de 1974, Perón estableció el Decreto N° 1.635 para fijar las normas de la celebración de la fecha, entendiendo que existía “un sentimiento común a todo el pueblo argentino que satisface en el pleno ejercicio de la soberanía nacional en esa porción del territorio nacional”.
Como dice Cristina, hay que tener “comprensión de texto y de contexto”. La ley impulsada por Perón se promulgó en un momento en el que los piratas ingleses mostraban ya un gran interés en los recursos del Atlántico Sur. Entre los años 1973 y 1974, luego del embargo realizado por la OPEP (Organización de los Países Exportadores de Petróleo), los precios internacionales del petróleo se cuadruplicaron. Si bien diversas compañías petroleras solicitaban desde fines de los años 60 al gobierno británico licencias para realizar actividades de exploración alrededor de las Malvinas y en 1971 el informe Griffiths había indicado cuáles eran las cuencas promisorias en torno a la existencia de yacimientos de petróleo y gas, la crisis mundial llevó a que el Reino Unido decidiera avanzar con más fuerza sobre el Atlántico sudoccidental, mientras los medios estadounidenses comenzaban a referirse a la región como un nuevo “Kuwait”.
En 1975, el Reino Unido envió un buque oceanográfico para continuar la búsqueda de recursos en el Atlántico Sur al mando de “Lord Shackleton”. Pese a las protestas argentinas, la misión británica llegó a las islas el 3 de enero de 1976 (exactamente 143 años después de su ocupación) y el informe fue difundido por el Ministerio de Relaciones Exteriores del Reino Unido seis meses después, detallando el potencial ictícola y petrolero de la región.
Pero el 10 de junio también se cumplió un año de la injusta condena y proscripción de la Presidenta más malvinera que tuvo nuestro país: Cristina Fernández de Kirchner. Seamos claros: Cristina fue secuestrada por una mafia que se siente muy cómoda con la usurpación británica de las Malvinas y el sometimiento de nuestro país al Fondo Monetario Internacional y Donald Trump. Basta revisar las declaraciones que Macri, Bullrich o Milei han hecho sobre nuestras islas para concluir que su interés por recuperarlas o defender la soberanía argentina en el Atlántico Sur es equivalente a su voluntad para poner un límite a la voracidad del imperialismo norteamericano. Cero.
Este año de injusticia para Cristina ha sido un año de injusticia para el pueblo, que vive peor, con menos derechos y sometido al despojo y saqueo permanente. Con Cristina presa caen los salarios y jubilaciones, pero también se puso en venta el Atlántico Sur. El gobierno de Milei permitió que la embajada yanqui hable del mar argentino como un “bien común global” y le regaló al Comando Sur de los Estados Unidos -aliado histórico de Reino Unido y actor decisivo para la ocupación de las Malvinas en 1833 y para el conflicto de 1982- el monitoreo de nuestros recursos marítimos.
Mientras Milei acata la política estadounidense, abandona las relaciones estratégicas con América Latina.
Sin el respaldo de nuestra región, no hay camino posible para recuperar el ejercicio pleno de nuestra soberanía sobre las Islas Malvinas. Entretanto, el Reino Unido avanzó en el otorgamiento de licencias de explotación ilegal de hidrocarburos a las empresas Navitas Petroleum de Israel y a la inglesa Rockhopper Exploration. A la vez que se consuma el extractivismo colonial, los medios británicos ya hablan de las Malvinas como una “micro Dubai” .
En este año con Cristina presa, además, el gobierno ejecutó el desmantelamiento de las Fuerzas Armadas atando su equipamiento a la especulación inmobiliaria. En este año con Cristina presa, Milei se dedicó a vaciar el Museo Malvinas ubicado en el predio de la ex ESMA, despidiendo a sus trabajadores y eliminando muestras permanentes. El ministro de Defensa puesto por el presidente admirador de Margaret Thatcher se dedicó a faltarle el respeto a nuestros veteranos y veteranas, sosteniendo que el hundimiento del Crucero ARA General Belgrano fue un “acto de guerra” y no un crimen de guerra que cobardemente se llevó la vida de 323 argentinos.
Por supuesto, la proscripción de Cristina y la entrega del país están profundamente conectados.
Recordemos que el entonces senador y hoy Secretario de Estado, Marco Rubio, manifestó apenas veinticuatro horas después de que Fernando Sabag Montiel intentara matarla, que Cristina “quiere mandar en Argentina y encima está mal de la cabeza.” El también senador republicano Ted Cruz cuestionó al presidente Biden por no condenar la “corrupción” de Cristina. La frutilla del postre fueron la prohibición a Cristina de ingresar a Estados Unidos, resuelta por Trump en medio del escándalo de $LIBRA, y la declaración de Peter Lamelas, luego de ser postulado como candidato a la Embajada de Estados Unidos en Argentina, de que venía a nuestro país para asegurarse “de que CFK reciba la justicia que merece”, además de vigilar a los gobernadores y frenar acuerdos con China.
“Ni Monroe se animó a tanto”, dijo Cristina entonces. Como ya había advertido hace varios años, en el marco de la disputa con los fondos buitre, “saben que soy infranqueable para que vuelvan a endeudar al país o para que se caiga la reestructuración de la deuda o para que se haga cualquier cosa con los trabajadores (...) si me pasa algo, miren al Norte”.
Como señaló Cristina en un discurso de 2022, no es cuestión de “buenos” y “malos” sino de defender intereses. Y es evidente que tanto Estados Unidos como el Reino Unido tienen un particular interés con que Cristina esté fuera de juego, para que no tengan ninguna resistencia en el saqueo de nuestros recursos estratégicos. Pero Milei, que fue elegido para presidir la Argentina, debería anoticiarse de una vez -si es que no lo sabe- que siendo empleado de Trump no va a arreglar los problemas de la economía y mucho menos presionar al Reino Unido para que se siente a negociar la soberanía de las islas.
Por nuestra parte, tenemos las cosas bastante claras. Queremos como peronistas la felicidad del pueblo y la grandeza de la nación. No habrá soberanía plena endeudados con el Fondo Monetario Internacional y con las Malvinas usurpadas por un Imperio colonial. Pero tampoco habrá democracia del pueblo y para el pueblo con Cristina presa y proscripta. Nuestro país necesita crecer con la gente y las Malvinas adentro. Y con Cristina libre.
Devuelvan las Malvinas. Liberen a Cristina.