Después de manifestar, hace apenas dos meses, que había que “tomarse un respiro” de los bonos argentinos, el mega-banco norteamericano JP Morgan (valuado en 800.000 millones de dólares) vuelve al redil de la especulación y del saqueo. En el interín, el dólar pasó de $1165 a finales de junio a los casi $1400 por los que merodea hoy; el Banco Central aumentó fuerte su intervención sobre el mercado de futuros; y la tasa de interés de referencia se disparó a valores muy por encima de la inflación para intentar frenar cualquier atisbo de corrida cambiaria. Aún así, los bancos desconfían, renuevan la deuda con el Tesoro a tasas exorbitantes del 75% y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, para evitar mayor presión sobre el dólar, sube los encajes, con efectos destructivos sobre la economía. Nadie confía en el modelo de Javier Milei y Luis Caputo, pero cuando el JP Morgan detecta una ventana de oportunidad no la deja pasar.
La cumbia de Caputo y el JP Morgan
Vienes y te vas

La economía del gobierno de Javier Milei se ha transformado en un obsceno casino a medida del JP Morgan y otros fondos extranjeros, donde los grandes jugadores se sientan en la mesa con los números ya cantados por los organizadores y Karina y los Menem se quedan con el vuelto. El Ministerio de Economía, sucursal de banco. Mientras tanto, los argentinos y las argentinas se van quedando sin fichas y sin tiempo. La posibilidad de ponerle un límite al saqueo con nuestro voto en octubre.
Resulta que, luego de aprobar la última revisión sobre las cuentas del país, el FMI puso otros 2.000 millones de dólares con el fin de sostener las expectativas electorales del gobierno y, al parecer, el banco estadounidense interpretó ese respaldo como una señal promisoria para reactivar la timba en Argentina, aunque los ciclos sean cada vez más cortos. Es la cumbia del “Toto” Caputo y el JP Morgan.
Cuando Milei firmó en abril el rescate con el Fondo, Cristina habló de un “Blindaje Segunda Temporada” y de un “tercer turno de carry trade”. En cada turno se oferta una torta de dólares para especular, a riesgo de los 47.000.000 de argentinos y argentinas. El primer turno fue con la megadevaluación de diciembre del 2023, pisando importaciones. El segundo, con el blanqueo de capitales de 22.000 millones de dólares, por parte de residentes, en octubre del 2024. Y como ese ingreso de divisas se lo quemaron en apenas unos meses, el FMI tuvo que financiar en abril de este año el tercer turno con 12.000 millones de dólares inmediatos, bajo la condición de flexibilizar el “cepo” y subordinarnos todavía más a su calendario de reformas estructurales.
Pero ni con créditos así de “generosos” la economía de Milei es capaz de funcionar en beneficio de la gente. Como Cristina recordó con un audio el 20 de junio, a diez días de ser condenada y proscripta por la Corte Suprema, entre la mitad de abril y todo mayo la fuga de capitales se llevó un tercio de lo prestado por el Fondo. En junio, para colmo, salieron otros 4.000 millones de dólares. Por eso el 30 de ese mes el JP Morgan dio por terminado el tercer turno de carry trade, hasta nuevo aviso.

Y el aviso llegó. “El gigante de Wall Street que abandonó el peso antes del salto del dólar en julio ahora volvió a recomendar el carry trade”, titula Infobae una nota del 6 de agosto. Sin dudas, se trata de un banco con información privilegiada. Los funcionarios económicos centrales del gobierno de Milei son cuadros formados en su escuela y fueron entrenados para saquear nuestro país una y otra vez. El miércoles en la Cámara de Diputados Máximo le preguntaba al jefe de gabinete Guillermo Francos cómo era que ese gigante de las finanzas se enteraba en qué momento salir y en qué momento volver a entrar. No hubo respuesta.
Si miramos los frondosos currículums de sus funcionarios, el Ministerio de Economía y el Banco Central parecen una sucursal del JP Morgan.
Estamos hablando del ministro Luis “Toto” Caputo -entre 1994 y 1998, se desempeñó como “Jefe de Trading para América Latina”-; pero también del viceministro de Economía, José Luis Daza -hizo su carrera entre 1992 y 2000 y fue “Director General y Jefe Global de Investigación de Mercados Emergentes”-; el titular del Banco Central, Santiago Bausili -”Vicepresidente de Mercados de Capitales y Derivados para América Latina”, entre 1996 y 2007-; su vice, Vladimir Werning -entre 1996 y 2016, llegando a ser “Director Ejecutivo del JP Morgan en América Latina”-, el jefe del Consejo de Asesores del Presidente, Damián Reidel -que trabajó para el banco entre 2002 y 2006 como “Vicepresidente de Investigación en el área de Mercados Emergentes” y hace unos meses dijo que “el problema de Argentina es que está poblada por argentinos”-; y el secretario de Comercio, Pablo Lavigne -quien fue “Analista de Inversiones para América Latina” entre 2005 y 2023-. También actuó como “Vicepresidente en Mercados Locales” Alejandro Lew, quien fue premiado como director del Banco Central hasta julio del 2024, luego de ser denunciado penalmente por su responsabilidad en el desabastecimiento de nafta a días del ballotage del 2023. Las redes sociales captaron el detalle en la última cadena nacional desde la Casa Rosada:

En resumen, desde los años 90 Caputo maneja “mesas de dinero” y, antes de hacer estragos con Bausili durante el macrismo, trabajaron juntos en las oficinas del JP Morgan para montar rondas especulativas con la deuda pública de los frágiles países latinoamericanos. Werning, por su parte, era considerado por el gobierno de Macri como un “Lobo de Wall Street” y tuvo una fuerte influencia en las decisiones económicas posteriores a las elecciones del 2017. Daza, además de ser el asesor económico del ultraderechista chileno José Antonio Katz, conoce a Caputo desde hace más de treinta años, creó junto con Reidel el fondo de inversión QFR Capital Management -que se fundió- y ocupó dentro de la estructura jerárquica del JP Morgan el cargo más alto de todos los nombrados.
Por supuesto, estos economistas también desfilaron por los pasillos del Deutsche Bank o el Goldman Sachs. Nunca ayudando a los jubilados, los clubes de barrio, una universidad pública, algún sindicato o alguna empresa PYME. A las personas con discapacidad las obligan a hacer filas interminables para ver si alguien les explica por qué les sacaron la pensión; al JP Morgan le tienden la pasarela a su gusto. Que no nos extrañe a qué intereses responden. Ironizaba Máximo en el cierre del encuentro “Agenda Ambiental Latinoamericana” en Lomas de Zamora:
“¿Por qué el JP Morgan justo se va?, ¿no? Uno dice ‘che, qué intuitivo’. Es como una especie de Palermo del fútbol… Está justo ahí en el área, ¡tac! (...) luego me dice que abandonó el peso justo, entonces dije, che, ya que tengo Google, estoy viejo ya 48 años, cuando no tengo la agilidad y la destreza de otrora, de otro tiempo. Dije, voy a ver, y puse por las dudas ‘Luis Caputo JP Morgan’. Muy básico lo mío, ¿no? Para buscar. En serio. Y me enteré que Luis Caputo, entre 1994 y 1998, fue el jefe de trading de la JP Morgan, de trading, estamos hablando de carry trade, quizás le quedó un amigo de esa época, vieron cuando ‘no che, yo milité con aquel en Patria Libre’, ‘no yo milité en…’, bueno mirá, acá es lo mismo. Acá es lo mismo”.

Mientras las familias argentinas están cada día más endeudadas-y se endeudan para comprar alimentos, porque los salarios son de hambre-, mientras nuestro país tiene más deuda con el Fondo que la suma de los otros nueve que le siguen en el ranking, mientras el gobierno paraliza todas las obras públicas que necesita la gente, mientras le ajusta a los jubilados, las personas con discapacidad, las universidades, el Garrahan y el Conicet, este verdadero ejército de ocupación continúa con su selecta fiesta para ricos -en la que Karina y los Menem se quedan con el vuelto-, la cual nos obligarán a pagar con el remate de nuestras empresas estratégicas y nuestros bienes naturales comunes.
Las celebraciones que Milei recibe en el extranjero no son más que los aplausos de sus empleadores, que son los mismos que felicitaban a Fernando De la Rúa unos meses antes de que se escapara en helicóptero, con cuarenta muertos en los alrededores de la Plaza de Mayo y una Argentina que volaba por los aires. El retorno del JP Morgan debería servirnos de advertencia, a pesar de que ya conocemos el estribillo y su dramático final. Como dice la canción: “Un día me amas, luego me olvidas (...) Vienes, vienes y te vas”.
El límite al saqueo hay que ponerlo ahora. En octubre el pueblo argentino tiene la oportunidad de decir basta e ir a votar contra el triángulo de estafadores que integran los hermanos Milei, el FMI y los caputoboys de JP Morgan, para que un país soberano con mayores niveles de justicia y un Estado que ponga en valor el trabajo de su gente sea posible de nuevo.