Editorial

13 de abril

10 años de lealtad contra la proscripción

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Más persiguen a Cristina, peor está la gente y viceversa; peor está la gente, más persiguen a Cristina. Desde 2016 vivimos una nueva Década Infame de proscripción y deuda externa.  Nuestra estrategia política: resistir y construir, enderezar y ordenar, romper la proscripción. Hay que crear las condiciones de posibilidad para liberar a Cristina.

por La Cámpora
13 abr 2026

Este 2026 se cumplen diez años de la primera citación a Cristina ante los tribunales federales de Comodoro Py en una de las tantas causas prefabricadas para demonizarla, hostigarla, acorralarla, instigar su intento de asesinato y finalmente encarcelarla y proscribirla. Diez años de persecución judicial que han sido coincidentes con diez años de penurias para el pueblo argentino. Más persiguen a Cristina, peor está la gente y viceversa; peor está la gente, más persiguen a Cristina; en un ciclo perverso y vicioso que se retroalimentó de Macri hasta Milei, con sus consecuencias a la vista.

 

También se cumplen diez años de la masiva caravana militante que con medio millón de personas llegando desde todos los rincones de la Patria acompañó a Cristina con el cuerpo. Porque a donde va Cristina, la militancia va también. Ese día el poder económico ya fantaseaba con detenerla, pero la lealtad y la capacidad del pueblo organizado de demostrar fuerza le dieron libertad y margen de maniobra a Cristina para enfrentar ese momento.

 

Y se cumplen diez años de su histórico discurso pronunciado bajo la lluvia que delineó la estrategia política para construir mayorías, cuyo contenido sigue siendo invaluable para nuestra tarea militante. Proponemos leer y/o volver a ver ese discurso a la luz de estos diez años a partir de las reflexiones que compartimos a continuación.


Proscripción y deuda

 

El 13 de abril de 2016 fue el Día de la Lealtad Peronista del Siglo XXI, lo hemos dicho más de una vez: porque estuvimos junto a Cristina y Cristina nos condujo. Pero también–y es importante señalarlo—el 13 de abril fue el bautismo de fuego del Partido Judicial en Argentina y el comienzo de una nueva Década Infame, que hoy nos tiene con Milei de presidente y el secuestro y proscripción de Cristina por parte de esa mafia que maneja a su antojo la Justicia Federal. 

 

Si durante la década kirchnerista la corporación judicial funcionaba como último recurso y dique de contención de los grandes grupos económicos—liderados por Clarín—contra los avances impulsados por el gobierno popular, a partir de la presidencia de Macri se termina de consolidar una persecución sistemática contra Cristina y el peronismo ejecutada simultáneamente por el poder mediático y el poder judicial. Por eso Cristina señala la existencia de un Partido mediático-judicial, heredero del Partido cívico-militar que operó en nuestro país entre 1930 y 1983.

 

Como siempre recuerda Máximo, la Década Ganada empezó el día que, gracias a la decisión de Néstor y el esfuerzo del pueblo argentino, nos sacamos al FMI de encima, y terminó el 9 de diciembre de 2015, cuando Cristina dejó de ser presidenta en el marco de una plaza histórica donde no cabía un alfiler. La Década Infame que siguió, a la inversa, se explica por el nuevo ciclo de deuda que abrió el gobierno de Cambiemos. La ley para pagarle a los fondos buitre y que posibilitó que en 2016 Argentina fuese el país que más se endeudó en el mundo fue sancionada el 31 de marzo de ese año, apenas unos días antes de la indagatoria del 13 de abril. El 19 el país volvía a colocar deuda en el mercado de capitales, por 16.500 millones de dólares. Igual que en 1956, donde la proscripción y el ingreso al FMI van de la mano hasta en las fechas, no podía haber un retorno al endeudamiento crónico sin persecución mediático-judicial contra Cristina y el peronismo.


El 13 de abril fue el bautismo de fuego del Partido Judicial en Argentina y el comienzo de una nueva Década Infame.

La lógica de la persecución consistía entonces en montar un fenomenal show mediático mientras se implementaba el ajuste contra los ingresos de los trabajadores y trabajadoras y cerraban miles de pequeñas y medianas empresas. La etapa superior de esta primera cruzada persecutoria fue la causa Cuadernos en 2018, donde los aprietes y extorsiones y la búsqueda de “arrepentimientos” llegó a niveles de brutalidad que nada tienen para envidiarle a la mafia. Si bien este modus operandi no impidió el triunfo electoral del peronismo en 2019, condicionó la decisión de Cristina de no ser candidata a presidenta y sentó antecedentes para que el próximo gobierno no se atreviera a enfrentar al poder como habían hecho Néstor y Cristina entre 2003 y 2015. Cuando ganó el Frente de Todos, el ciclo de deuda había derivado en una drástica fuga de capitales, financiada por el mayor préstamo que el Fondo Monetario Internacional hizo en su historia. Persecución y deuda, primero, como vía de acumulación y de transferencia de ingresos hacia los poderes concentrados; persecución y deuda, después, para que la situación no pueda revertirse.

 

Es un hecho inapelable que durante el gobierno de Alberto Fernández la persecución mediático-judicial contra Cristina no sólo no cesó sino que se profundizó, mientras la crisis de deuda quedaba sin resolverse. Lo que se había esbozado el 13 de abril, la posibilidad de un regreso de la proscripción a la Argentina, se consumó en diciembre de 2022, en el fallo por la causa Vialidad.


Pero antes aconteció el atentado contra la vida de Cristina, motivado por el alegato del fiscal Diego Luciani y en reacción a la fuerte movilización popular alrededor de su figura. Esta ruptura del pacto democrático tuvo como respuesta una multitud en la Plaza de Mayo, pero esta no logró desarmar la trama de la conspiración ni de la persecución, sumado a la falta de decisión política del gobierno del Frente de Todos. En diciembre vino la condena contra Cristina, en medio del escándalo del viaje a Lago Escondido de jueces, fiscales, políticos, servicios de inteligencia y empresarios, entre los que estaba Juan Bautista Mahiques, actual Ministro de Justicia de Javier Milei.


A pesar de los inmensos esfuerzos de Cristina y la militancia por construir otros caminos políticos para enfrentar la persecución y el endeudamiento, el Frente de Todos quedó atado al co-gobierno con el FMI y los trabajadores y trabajadoras caían bajo la línea de pobreza. Ese clima de impotencia allanó el camino para que Milei llegara a la presidencia y para que Cristina fuese proscripta y encarcelada. Al revés de 2015, Alberto Fernández se fue con una plaza vacía y lo cierto es que la única dirigenta política que ha llenado la Plaza de Mayo en los últimos años ha sido Cristina el 2 de septiembre de 2022 y el 18 de junio del 2025, cuando el pueblo se manifestó en contra de la proscripción decretada por la Corte Suprema una semana después de que anunciara su candidatura a diputada por la Tercera Sección Electoral de la Provincia de Buenos Aires. 


El balance de esta Década Infame es, finalmente, que el Partido de la Deuda y el Partido de la Proscripción son el mismo partido.

Por eso la cámara de comercio norteamericana AmCham pedía la sanción de “ficha limpia” a los cuatro vientos. Por eso el embajador de Trump afirma que viene a la Argentina a asegurarse que Cristina siga presa. La proscripción es condición de posibilidad de este modelo económico, porque Cristina sigue siendo quien mejor representa una oposición real y concreta a sus planes de saqueo. Por eso mismo la tienen secuestrada en San José 1111, con inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. La persecución comenzó para poder avanzar contra la sociedad y se profundizó para que la sociedad no pudiera volver a organizarse en defensa de sus derechos y detrás de un auténtico proyecto de país; para que el peronismo se discipline, domestique y ponga de rodillas frente al poder. Recuperar para nuestra fuerza política “organización” y “proyecto” tiene todo que ver con la lucha por la liberación de Cristina.


Un discurso estratégico

 

Aquel 13 de abril, luego de declarar en Comodoro Py, Cristina habló frente a los cientos de miles de compatriotas que la esperaban afuera para demostrarle amor, lealtad y compromiso. Su discurso estuvo atravesado por tres ejes: la persecución contra los líderes populares, las consecuencias de los primeros cuatro meses de gobierno de Macri y fundamentalmente la construcción de la estrategia necesaria para que el pueblo argentino recupere la libertad y la felicidad.

 

Cristina señaló que los líderes populares son perseguidos no por ellos mismos sino por ser obstáculos para el avasallamiento de los derechos de las mayorías populares:

 

“Pero ¿cuál es el hilo conductor de cada uno de estos procesos moralizadores? El que sacó a Yrigoyen por corrupto, lo mismo pasó con Perón y con Eva, luego, el 24 de marzo. ¿Eran moralizadores? No, venían por los derechos, las conquistas que habían logrado millones de argentinos que habían mejorado su vida en esos proyectos políticos, que no es otra cosa que el movimiento nacional y popular que se encarna en las distintas épocas bajo distintas formas. Por eso yo soy el obstáculo.”


En efecto, nunca en tan poco tiempo de gobierno se habían generado tantas calamidades ni problemas para el pueblo. Habló de “un gobierno que no cuida a los argentinos” y que, además, traicionó la voluntad popular porque “el que más tiene que respetar la voluntad popular es el gobierno que ganó diciendo que no iba a devaluar, que no iba a echar, que no iba a haber tarifazos, que no iba a hacer ajustes”.

 

Desde ese diagnóstico, Cristina trazó una estrategia política y convocó a la construcción de un gran y plural frente ciudadano que, sin preguntarle a nadie a quién votó ni de dónde viene, reconstruyera la unidad de los argentinos y las argentinas a partir de la pregunta por los derechos o la felicidad perdida en aquellas pocas semanas desde la asunción de Mauricio Macri:

 

“Y entonces creo que ese frente ciudadano que tiene que estar integrado y ser plural porque ya les digo, el punto de unidad son, precisamente, los derechos perdidos, o la felicidad perdida. Porque también, aunque puedas tener medios para hacer frente a lo que está pasando, el que está enfrente tuyo no, ‘la patria es el otro’ ha pasado a ser ‘la patria del otro [...] Por eso creo que ese frente patriótico que debe estar integrado por ciudadanos sin afiliación, agrupados en ONGS, asociaciones sociales, religiosas, de cualquier tipo… Habrá gente que nunca será kirchnerista, pero la cuenta de luz, de gas, y el chango del supermercado lo tienen que llenar igual los k, los anti-k y todos.”


Dicha estrategia fue implementada políticamente por nuestra militancia durante todo el 2016, combatiendo los tarifazos y organizando la resistencia de un pueblo que venía empoderado tras una década de conquistas y veía sus vidas ajustadas de forma creciente. Esa estrategia terminó cristalizada de forma electoral primero en 2017 en Unidad Ciudadana, que fue la condición de posibilidad para el triunfo del Frente de Todos en 2019. Sin embargo, la falta de decisión política de Alberto Fernández y la impericia para resolver temas fundamentales, como la deuda con el FMI heredada del gobierno anterior, hizo fallar la estrategia y nos llevó al infierno que Cristina había anticipado el 18 de mayo de 2019, en su mensaje de lanzamiento de la fórmula para ganarle a Macri: “Es un principio fundamental entonces, evitar sumar a la frustración actual producto de la estafa electoral que facilitó la llegada de Mauricio Macri al poder, una nueva frustración que, no tengo dudas, sumergiría a la Argentina en el peor de los infiernos.”


El triunfo de Javier Milei, a diferencia del de Mauricio Macri, llegó con un peronismo torcido y desordenado.

Por eso, además de las tareas de resistencia y construcción que nos dimos a partir de 2024, inspiradas y alineadas con los ejes trazados por Cristina en 2016, la estrategia política para esta nueva etapa tuvo y tiene características de orden programático. Si el peronismo está torcido, debe ser enderezado; si está desordenado, debe ordenarse. En su documento del 14 de febrero de 2024 “Argentina en su tercera crisis de deuda. Cuadro de situación” Cristina propone una serie de temas sobre los cuales nuestra fuerza política debe dar nuevas y más decididas respuestas que las que dio en el pasado. Para eso la misma Cristina propuso “crear un ámbito de discusión y participación” para “enderezar lo que se torció y ordenar lo que se desordenó” en el seno del Partido Justicialista. Esto no impidió poner siempre en primer lugar los problemas de la gente. Tal como el 13 de abril de 2016 fue la primera en alertar sobre la catástrofe de los tarifazos; el 26 de junio de 2025 apenas días después de su encarcelamiento alertó sobre la crisis de endeudamiento familiar en un audio enviado a un congreso del sindicato La Bancaria. 

 

Pero el poder económico no tropieza dos veces con la misma piedra: era necesario dejar fuera de juego a Cristina para impedir que se repitiera lo que pasó en el 2019, la construcción de una alternativa de gobierno frente al fracaso neoliberal. Como no la pudieron matar, la metieron presa. Como no dejan de saquear y destruir el país, la proscribieron de por vida. No vaya a ser cosa de que les gane de nuevo.


Queremos a Cristina

 

Para volver a ser gobierno, para detener la ofensiva del poder concentrado sobre el pueblo, para consolidar un programa de regeneración nacional, necesitamos a Cristina libre. Pero la libertad de Cristina no es un trámite administrativo. Requiere los mayores grados de organización y conciencia; requiere de la construcción de una mayoría popular que entienda que el desmantelamiento del Partido Judicial y la democratización de la economía son luchas que van de la mano. Que no habrá mejores salarios con este nivel de endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional, pero tampoco con esta Corte mafiosa y con jueces y fiscales amigos del poder, que con una mano juegan al tenis con Macri mientras usan la otra para firmar sentencias dictadas por Clarín. 

 

El peronismo no puede ignorar que la presidenta del Partido Justicialista Nacional fue secuestrada por los enemigos del pueblo. El peronismo, con el recuerdo de sus mártires y de su historia, debe gritar a los cuatro vientos que donde hay proscripción no hay democracia, y que Cristina, por expresar el último gobierno en el que los trabajadores y trabajadoras vivieron con dignidad, es la garantía de que esa democracia represente y funcione.

 

Para terminar con la Década Infame que estamos sufriendo, es necesario romper la proscripción. Y para romper la proscripción, es necesario militar y organizarse de manera permanente y en todos los ámbitos, sin desviar la brújula, sin bajar nuestras banderas, sin dejarnos correr por la presión mediática, la verborragia de las redes o los espurios deseos de un peronismo sin Cristina. Queremos volver a gobernar este país en pos de la felicidad del pueblo y la grandeza de la nación.


Queremos a Cristina libre.

La proscripción y el secuestro de Cristina es el corazón de la estrategia enemiga. Por ende, debe ser contrarrestada como tal. La propia Cristina dijo el 10 de junio del año pasado a minutos de conocerse la sentencia que confirmaba su condena y proscripción:

 

“¿Saben por qué este cepo al voto popular? Porque no van a cometer el mismo error que cometieron en el año 19 cuando creyeron que después de haber perdido las elecciones de medio término en el 17 y después de esa campaña de estigmatización y de vandalismo sobre mi persona, estaba acabada”

 

Es por la capacidad de conducción y organización del peronismo que proscriben y secuestran a Cristina en San José 1111; por eso buscan tabicar cada paso de las estrategias que diseña. Pero también es por su capacidad de interpretar la época y proponer respuestas políticas; por eso endurecen sus condiciones de visitas cuando recibe economistas que acercan un programa económico para salir de esta crisis. Y por supuesto es para evitar su contacto con el pueblo, que es único e irremplazable. 

La militancia peronista tiene la responsabilidad histórica de organizarse para crear las condiciones de posibilidad para la libertad de Cristina; y eso se hace en todos los frentes. Sumando compañeros y compañeras a militar, pintando el nombre de Cristina en las paredes, debatiendo con vecinos y vecinas sobre las causas de las penurias actuales y sobre las conquistas del peronismo de la mano de Cristina, denunciando y combatiendo a la mafia judicial en todos sus niveles, generando los máximos grados de organización y construyendo representación política en cada rincón de la Patria. 

 

Queremos a Cristina porque queremos una Patria justa, libre y soberana, y sabemos que sin la libertad de Cristina no habrá libertad posible para la República Argentina. Sabemos que lo vamos a lograr, y sabemos que vamos a volver, porque como dijo ella el 13 de abril de 2016 “el sol siempre sale, aún cuando más nublado parezca, el sol siempre está”.