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Francia: Los trabajadores resisten el avance neoliberal de Macron

En el país de la Revolución Francesa y la Declaración Universal por los Derechos Humanos, desde el año pasado con la asunción de Macron como presidente, se ha iniciado una serie de huelgas y protestas sociales a causa del fuerte ajuste neoliberal que propone, y está llevando adelante, el gobierno francés.

Hoy según la CGT francesa, son 500 mil los manifestantes que salen a las calles, el desenlace de las protestas sociales que se están llevando adelante dependerán del apoyo que puedan generar en la sociedad civil.

Cabe destacar que fue en 1864, cuando “la huelga” quedó formalmente despenalizada en el territorio francés y  es entonces que cada vez que una política pública provoca desestabilización social de algún tipo, los sindicatos  responden con unión y organización.

El origen de estas multitudinarias protestas y movilizaciones es directamente proporcional al comienzo de la presidencia de Emanuel Macron que, desde 2017, envuelve a Francia en un clima de enojo social. Hoy, en el país de la declaración universal por los derechos humanos, la noción de igualdad se asemeja más bien a la noción de flexibilización laboral. Mientras tanto, la libertad se vio remplazada por una vigilancia excesiva para contrarrestar las supuestas amenazas terroristas. Y en tiempos de represión policial y desgaste de los derechos de los trabajadores la única fraternidad posible es, entonces, la huelga.

Las primeras revueltas populares comenzaron el año pasado con la supresión del impuesto a la fortuna como primera medida de gobierno, seguida por la baja de las asignaciones sociales. Justo en el año donde el país festeja el 50° aniversario Del Mayo Francés, Macron va por más.

Es así que, las políticas impulsadas por un incansable defensor de los derechos aristócratas de una monarquía financiera que se afianzó en los últimos años, propone a Francia una pesadilla neoliberal, un plan económico y social de shock: Precarización de los contratos, abandono de los beneficios del histórico estatus de funcionario estatal, baja de efectivos para el personal hospitalario, cierre de puestos en la educación nacional. Mientras que el ejército ejerce bombardeos en Siria sin consentimiento alguno de la ONU, la cámara de diputados acaba de aprobar la reforma migratoria, la cual  prevé expulsiones más sencillas, la apertura de nuevos centros de retención administrativa para las personas en situación irregular, pero sobre todo no propone ningún avance en políticas de integración. La falta de éstas, que implican algo tan sencillo como cursos de francés adaptados a los nuevos flujos migratorios, engendra un aumento de simpatizantes por el partido de extrema derecha, el “Front National”.

Dato no menor, es saber que Francia va camino a la privatización de su sistema ferroviario. Una vez más, las políticas implementadas por el Gobierno francés se traducen en perdida de beneficios para los trabajadores ferroviarios, así como la apertura al mercado de empresas privadas. La baja de las frecuencias, la impuntualidad y la suba de tarifas para los usuarios es el triste final de este nuevo episodio del neoliberalismo.  

Pero mientras los medios se hacen un festín hablando de la baja de manifestantes y el presidente no se demora en tildar a estos últimos de “vagos”, más del 38 por ciento de los ferroviarios se ha organizado para realizar huelgas aleatorias. Dos días de paro consecutivos por semana durante tres meses aseguran la continuidad de la lucha. La solidaridad intacta hace que los  agentes administrativos recolecten fondos para que los paros no impacten el bolsillo de los ferroviarios. La organización se hace sentir.

Lo que más debe temer el gobierno actual es la unión sindical de los  ferroviarios con los estudiantes. Ya sucedido en 1995 bajo la presidencia de Jean-Jacques Chirac, ferroviarios paran el medio de transporte más importante del país mientras los estudiantes, en un anhelo sesentista, toman las universidades. Lo que se juega hoy es el acceso a la universidad. La idea casi darwinista de “selección natural” es vendida a los jóvenes como un avance igualitario. Alcanza con mirar de cerca para ver que los únicos beneficiarios de esta medida donde la orientación vocacional se define por sorteo, son las universidades privadas. Son más de 75 las universidades tomadas y ya resuena en las calles del hexágono una melancolía al son de un gran mayo 2018.

Aeronáuticos, docentes, enfermeras, ferroviarios, funcionarios y estudiantes. La lucha es la misma. Es la de no ceder frente al avasallamiento de derechos en uno de los estados de bienestar indiscutiblemente más viejos del mundo. Es volver a ser un país que recibe a sus extranjeros en condiciones dignas en lugar de expulsarlos. Es tener la última palabra frente a un delegado de la nobleza gubernamental, cuya arrogancia no es más que el síntoma principal de un enfermo de la meritocracia, en tiempos de pandemia neoliberal.

Política
A 17 años de la asunción de Néstor Carlos Kirchner como presidente, las banderas de la solidaridad y la lucha por un país más justo por las que entregó su vida, flamean bien en alto.
Ciudad de Buenos Aires
“Yo ya no sé cómo pedirles una solución, porque no se puede vivir en estas condiciones”. Con esas palabras, Ramona exigía respuestas para el barrio Padre Mugica. En el mismo video, invitaba al vicejefe de gobierno porteño Diego Santilli a pasar unos días en las mismas condiciones que lo hacía ella. Ayer supimos que Ramona falleció por covid-19 entubada en una cama del Hospital Muñiz. Sólo 48 horas antes, habíamos recibido la noticia de la muerte del Oso Giracoy. Ambos lucharon por varios días contra un virus que golpea en todo el mundo. Pero sobre todo, ambos lucharon durante mucho más tiempo contra un flagelo de más larga data: la desigualdad.