Argentina

8M: seguimos defendiendo y conquistando derechos

Este 8 de Marzo lo atravesamos en un contexto difícil que golpea particularmente las realidades de las mujeres y disidencias. La pandemia profundizó la feminización de la pobreza que se encontraba en aumento con las políticas aplicadas por el gobierno de Mauricio Macri, junto con el incremento de las desigualdades sociales.

Es por este mismo motivo que este año no pudimos realizar movilizaciones tan masivas como quisiéramos, dado que entendemos que la prioridad es prevenir que se continúe propagando la pandemia. Pero eso no implica que nos fuimos de las calles. En cada barrio de cada provincia realizamos distintas actividades para poder visibilizar las demandas del colectivo feminista nacional y popular y transformar la realidad.

En el marco de la crisis sanitaria, las mujeres y diversidades nos organizamos para poder sobrellevar la situación de emergencia en todo el país, tejiendo redes de acompañamiento y contención. Las ollas populares son la muestra acabada del poder del mujerío cuando pica el bagre y hay que parar la olla.

Tenemos históricamente menos oportunidades para acceder a puestos de mayor jerarquía y salario en el mundo del trabajo y somos quienes padecemos más altos índices de desocupación.

Del mismo modo, nos ocupamos mayoritariamente de las tareas de cuidado en los hogares, no obteniendo un reconocimiento monetario por ello. Más grave aún es la situación de las travestis y trans, quienes sufrimos violencia y discriminación, con importantes consecuencias para la salud, lo que torna urgente la aprobación de la Ley de cupo laboral para este colectivo invisibilizado y vulnerado.

En este contexto, hubo 60 femicidios en lo que va del 2021. Ante la violencia machista y patriarcal, la policía y el Poder Judicial miran para otro lado, no brindando la respuesta institucional necesaria para prevenirlos y erradicarlos.

Para transformar esta  problemática tan compleja de índole social, cultural, económica y judicial, desde la raíz y construir un mundo más justo e igualitario se necesitan acciones integrales y transversales. Nuestro Gobierno, asumiendo la prioridad de los temas de género en la agenda política y recogiendo las demandas del movimiento feminista, ha ejecutado en este tiempo de gestión importantes políticas publicas, expresadas principalmente en la creación del  Ministerio de las Mujeres,  Géneros y Diversidad. Es imperioso fortalecerlas, tanto desde los presupuestario como de la articulación territorial, para que lleguen a todos los rincones del país. Sabemos que para saldar desigualdades históricas, y sobre todo las de género, necesitamos en todo sentido un Estado más fuerte y más presente, en todos sus niveles (nacional, provinciales y municipales).

A su vez, si pensamos el rol del Estado es necesario que reflexionemos no sólo sobre el Poder Ejecutivo y Legislativo sino también sobre el Judicial. Si jueces, juezas y fiscales ejercieran su rol con perspectiva de género, podrían evitarse situaciones de violencia que en muchos casos terminan en femicidios. Asimismo, las personas en situación de violencia se encuentran en un círculo donde la Justicia es un eslabón más con procesos lentos, costosos y revictimizantes para quien denuncia. La Justicia lenta no es justa y aquella que sólo aparece para castigar y no prevenir o reparar tampoco lo es.

Como lo expresó Cristina Fernández de Kirchner hace pocos días:  “Para avanzar con el cambio cultural que está protagonizando el colectivo feminista de nuestro país necesitamos el compromiso de todos los poderes del Estado: para erradicar la violencia machista y los femicidios, jueces y fiscales tienen que dejar de mirar para otro lado”.

Reclamamos, por consiguiente, “Una Reforma Judicial Feminista¨, para lo que es imperiosa la paridad de género, la participación popular en la elección de jueces y juezas y la implementación federal y efectiva de la Ley Micaela para los tres poderes del Estado.

Este 8 de Marzo nos encuentra también, por primera vez en la historia, celebrando la conquista de un derecho que nos llena de orgullo: la legalización del aborto. Nuestro gobierno escuchó el reclamo histórico del colectivo feminista y lo convirtió en realidad efectiva. Los pañuelos verdes reflejan la lucha y evidencian que es posible seguir conquistando derechos, codo a codo.

¡Sin reforma judicial feminista no hay ni una menos!

¡Ley de Cupo e inclusión laboral travesti – trans!

¡Vivas, libres y con más derechos nos queremos!

Buenos Aires
La violencia política no es el camino. Hacemos política para transformar la vida de nuestros vecinos y vecinas y no podemos tolerar agresiones intimidatorias como la sufrida por la candidata a Concejala de San Nicolás al ser atacada su vivienda particular con 5 balas de plomo.