Cada vez más familias recurren al crédito para sostener sus gastos cotidianos. En este contexto, el diputado provincial Facundo Tignanelli y el defensor del Pueblo bonaerense, Guido Lorenzino, presentaron dos iniciativas para que una situación de endeudamiento no se transforme en una condena. Las iniciativas buscan que las familias que no pueden afrontar sus deudas no queden solas frente a bancos, financieras y empresas de crédito e incorporan al defensor del pueblo como garante de una negociación justa.
Provincia de Buenos Aires
Una herramienta para que las familias bonaerenses puedan salir del sobreendeudamiento
Nuestro compañero diputado provincial, Facundo Tignanelli, y el defensor del Pueblo de la provincia de Buenos Aires, Guido Lorenzino, presentaron el Programa de Acompañamiento a Familias Deudoras Bonaerenses y un proyecto de ley para prevenir y tratar situaciones de sobreendeudamiento.
El Programa de Acompañamiento a Familias Deudoras Bonaerenses, presentado esta semana, permitirá que, quienes atraviesen dificultades, registren sus deudas y acreedores para que la Defensoría del Pueblo intervenga y acompañe la negociación. El proyecto establece una instancia prejudicial obligatoria ante este organismo público antes de avanzar judicialmente con el cobro de las deudas comprendidas en el régimen.
Además, permitirá reunir todas las obligaciones en un único procedimiento y promoverá acuerdos acordes a la capacidad real de pago. En términos concretos, esto quiere decir que va a establecer que las cuotas no podrán superar el 30% del ingreso mensual neto de la persona deudora. También prevé medidas como la ampliación de los plazos, la reducción de intereses y quitas de capital, junto con reglas para evitar prácticas abusivas de cobranza.
No se trata de que no se paguen las deudas, sino de que se paguen en forma justa"
La relevancia de estas iniciativas se entienden en un contexto en el que el crédito ocupa cada vez más espacio en la economía de los hogares. Según el Banco Central, a diciembre de 2025 había 20,3 millones de personas con financiamiento y el saldo promedio por deudor alcanzó su máximo desde 2020. Además, 6,7 millones de personas tenían créditos digitales, dos millones más que un año antes.
Frente a esta realidad, la respuesta no puede ser dejar a cada familia sola frente a quienes tienen más herramientas para cobrar. Como señaló el compañero Tignanelli: “No se trata de que no se paguen las deudas, sino de que se paguen en forma justa”. La propuesta busca, justamente, que endeudarse para atravesar una dificultad no signifique perder la posibilidad de sostener una vida digna.