Economí­a

Las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas

Realizamos una pintada en apoyo a la definición del Gobierno nacional de cuidar la mesa de los argentinos y las argentinas, limitando la exportación de carne vacuna 30 días. A los formadores de precios y a los especuladores les respondemos: Primero que coman los argentinos.

A lo largo y ancho del país, las paredes amanecieron intervenidas con un fragmento del discurso de Néstor en el 2008, cuando, en una coyuntura similar, las patronales agrarias respondían con un lockout ante las medidas tomadas por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner destinadas al sector.

Las consecuencias de las políticas neoliberales implementadas por Mauricio Macri, con una desregulación del sector, provocó que los valores internacionales de la carne se trasladen al que deben pagar los argentinos y argentinas. Como consecuencia, cayó drásticamente el consumo de este alimento esencial para nuestra alimentación y desarrollo. Cada argentino y argentina consume hoy, en promedio, 15 kilos menos de carne por año que en el 2015.

Para resolver esta situación, el presidente Alberto Fernández anunció el cierre de las exportaciones de carne bovina por 30 días con el objetivo de poder contener y reducir los precios de venta de estos productos, que en el caso de algunos cortes populares, como el asado, superaron el 95% de aumento en el último año. El doble que la inflación.

La Mesa de Enlace de Entidades Agropecuarias, una vez más, convocó a un cese de actividades como forma de rechazo a la medida, que busca, ni más ni menos, volver a garantizar el derecho a una alimentación saludable para nuestro pueblo.  

En otro momento, hubiéramos llenado las calles en apoyo a nuestro Gobierno, que tiene bien claras sus prioridades. Hoy la pandemia nos lo impide. Por eso, respetando los horarios de circulación permitidos en cada distrito, manteniendo la distancia entre compañeros y compañeras, en grupos reducidos y con el barbijo bien puesto (como las convicciones); salimos a la calle a intervenir las paredes de cada uno de nuestros barrios.

Primero hay que comer en la Argentina y después exportemos para afuera.

Pero primero que coman los argentinos.

Buenos Aires
La violencia política no es el camino. Hacemos política para transformar la vida de nuestros vecinos y vecinas y no podemos tolerar agresiones intimidatorias como la sufrida por la candidata a Concejala de San Nicolás al ser atacada su vivienda particular con 5 balas de plomo.