Política

El fenómeno de las “Fake news” y su utilización en las campañas políticas

Hoy en día, el sistema económico capitalista pone al alcance de las personas todo tipo de productos y bienes para el consumo. Este modelo de bienestar de la sociedad actual se basa en la “sociedad de consumo: donde vivir es consumir”, término utilizado por gran parte de los sociólogos que explican que el ser humano esté hecho para consumir y satisfacer sus necesidades y deseos.

En este contexto, la totalidad de las empresas que producen bienes y servicios buscan la manera de acceder a su “santo grial”: ¿cuáles son los deseos y necesidades de sus consumidores? Básicamente es información, y las empresas que logran acceder a este tipo de información, logran imponerse en el mercado porque la información es poder.

En tiempo de redes sociales, al día de hoy, el 88% de los argentinos y argentinas se conecta al menos una vez a internet y 7 de cada 10 personas lo hacen a través de su celular, obteniendo información a través de las distintas plataformas de Social Media.

Para ponerlo en contexto, en abril de 2018 la población mundial era de 7,6 mil millones de personas; internet tiene 4,2 mil millones de usuarios (Facebook; Instagram; Twitter; WhatsApp; YouTube; Wechat; SnapChat; Google; Yahoo! etc.)  Donde Internet y las plataformas Social Media, con cada click o visita de sus usuarios, registra esta información y la archiva en algún lado. Es decir, estas redes -día a día- van acumulando información de cada uno de sus usuarios, información pública o privada. De ahí el valor exponencial de estas empresas en el mercado y las millonarias ganancias registradas por sus dueños.

En este sentido, en nuestro país hay 34 millones de usuarios conectados desde cualquier dispositivo, que pasan mas de 3 horas conectados al día, ubicando a la Argentina en el 5º puesto mundial en conectividad de redes sociales.

Muchos se plantean qué hacer con toda esta información y cómo volver lo “invisible” y transformarlo en algo “visible”, es decir, utilizable. Y acá surge lo que se conoce como “Big Data”, información concreta y segmentada de la totalidad de sus usuarios: intereses, lugares donde frecuenta, redes de amigos, horarios de conexión, forma de informarse, preferencias, gustos, deseos y mucho, mucho más. Incluso hay quienes aseguran que con la utilización de “Big Data” se pueden predecir conductas de los usuarios, y hasta influenciar en las mismas.

Ahora bien, muchos se preguntarán, ¿que tiene que ver todo esto con la política y las campañas políticas? Si vemos en retrospectiva las ultimas campañas políticas, sobre todo la de Barak Obama (2002); Donald Trump (2016); e incluso la de Mauricio Macri (2015), vamos a entender que este tema es muy importante. Pensémoslo así; una campaña política exitosa no es solamente aquella que le permite al candidato darse a conocer y que se conozcan sus propuestas, sino que es aquella que logra determinar y predecir qué es lo que el votante indeciso quiere y necesita. Teniendo esta información, la campaña puede ir segmentando la información para ganar el voto indeciso; o bien, generar campañas negativas o “anti” para que ese votante de ninguna manera elija al candidato rival y vote por descarte.

En los últimos días, este tema volvió a instalarse en la Argentina, con el estreno del documental “Nada es Privado” de Netflix, pero sobre todo con la confirmación de las declaraciones de Alexander Nix -ex CEO de Cambridge Analytica-  en el Parlamento Británico, donde reconoció que esta empresa utilizo información privilegiada de distintas plataformas digitales -entre ellas Facebook- para lanzar e influir, con la utilización de información publica y privada de miles de millones de usuarios , en campañas como “Brexit”; “Trump” y “antiKirchner” en la elección de 2015.

Con la utilización de la información recolectada de los miles de millones de datos de votantes, y sometiéndolos a distintas encuestas dentro de internet, esta empresa logro establecer un “modelo” donde obtuvo cerca de 4 mil o 5 mil puntos de datos de votantes. Estos puntos de datos, se utilizaron para predecir la personalidad de cada adulto de nuestro país o de cualquier país en donde se quiera armar este tipo de campañas.

Alexander Nix, en este punto concluye que “la personalidad condiciona la conducta, y la conducta influye en nuestro voto. Entonces podemos dirigirnos a la gente con contenido digital muy concreto”Influyendo, como mencionamos en el párrafo anterior, sobre el votante indeciso con campañas pro-positivas (ejemplo campaña Obama -2012-) o en campañas anti- o negativas (Trump 2016 y Macri 2015).

En estas campañas “anti” o negativas, cada usuario votante recibe de manera segmentada, contenido digital concreto y en la mayoría de casos producto de información falsa o “Fake News”. Títulos de diarios que confirmaban que funcionarios tenían cuentas no declaradas y acusándolos de evasores; fotos de bóvedas con millones de dólares; fotos de cámaras de seguridad donde veías personas contando miles de millones de dólares etc. Todas y cada una de estas “Fake News” fueron digitalizas como contenidos, para que lleguen a millones de votantes buscando influir directamente en su voto.

“Big Data” está siendo utilizado en campañas políticas para influir y determinar conductas en votantes indecisos segmentando la información, es decir violando el derecho humano a la información.  Toda persona tiene derecho a informarse de manera libre y completa, y es el Estado quien debe garantizarla. Pero esta herramienta poderosa no es mala, sino que está siendo mal utilizada; y lo que es peor, es el Gobierno quien la usa, cuando debería garantizar la libre y completa información.

Pensémoslo de esta manera. Con este tipo de información un gobierno podría transmitir e implementar de manera eficiente y eficaz una política pública –por ejemplo: que cada pibe beneficiario del “Programa Progresar” reciba todos los días en su celular información para acceder a este derecho; o que una familia de clase media pueda conocer los beneficios del ProCrear y cómo acceder a su vivienda. También esta herramienta le puede permitir al gobierno conocer las reales necesidades de la población para impulsar políticas publicas dirigidas a cubrirlas.

Claro esta que en los tiempos en los que vivimos, donde los gobiernos neoliberales no desarrollan políticas públicas de cara a las necesidades de su población, sino que muy por el contrario, promueven  recortes y ajustes,  cercenamiento de derechos, etc; utilizan esta herramienta para acrecentar la grieta, dividir a la sociedad y concentrar un electorado con falsas promesas de “sacrificio es pos de mejora”; “libertad”; “felicidad”; “esperanza”; “anti política”; “meritocracia”, que como vivimos en épocas del pasado, nunca llegan.

Escribió: Cristian A.

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