Militancia

Leales a la Patria

por La Cámpora
17 oct 2014
¿En dónde cabe tanta libertad si no es donde no haya barreras? ¿Dónde ubicar tanta grandeza si no es donde no hay más techo que el cielo? El lugar elegido fue la Plaza de Mayo. Hasta allí­ fue la muchedumbre innúmera a pedir, a reclamar, a exigir por alguien que habí­a perdido lo que sentí­an que nunca habí­an tenido. Fueron por Perón y por ellos, porque la dignidad de los trabajadores, del pueblo argentino, era la libertad de ese hombre que los habí­a sacado del ostracismo. Y ahí­ fueron, en número y con todos los nombres, caminando convencidos, como peregrinos de la fe. Para esos hombres y mujeres que hicieron el 17 de octubre era más que ir a vivar por la liberación del hombre que les habí­a reconocido sus derechos. Era ir a luchar por la vida de sus hijos, de sus hermanos, en esta se jugaban la propia. Porque antes de Perón estaba el paisaje sobre el que la oligarquí­a construyó su base de poder y resentimiento a los más pobres. Y con Perón y después de Perón y hasta el fin de los dí­as aquellos que no estaban, que no hablaban, que caminaban con andar desviado y sin rumbo tení­an cielo y paraí­so. Con Perón era con y cada uno de ellos la redención del pueblo entero. Era nacer en eternidad. Aquel hito fundacional estableció los parámetros del amor irrevocable entre quienes no se traicionan. Entre leales, no solamente como un valor abstracto, sino como una condición necesaria para construir un proyecto de paí­s, para hacer una Patria más grande. Hace 69 años el peronismo brotó en las calles y comenzarí­a a escribir su historia grande, que es la del pueblo argentino. Hoy, aquello que marcó un quiebre en la vida polí­tica no solamente de nuestro paí­s sino de todo el mundo, tiene un sentido vivo y presente a partir de la construcción militante, comprometida y fervorosamente leal de Néstor y Cristina. Porque antes de ellos, el peronismo se mantení­a vivo por el mito y la militancia que resistí­a, tras la década neoliberal entreguista. Pero en 2003 volvimos a ver en hechos concretos que la proclama de lealtad al pueblo se traducí­a en obras, programas, estrategia polí­tica de defensa de soberaní­a y reconocimiento de derechos. No hay más peronismo que ese, que el de trabajar para los que menos tienen, porque el peronismo es justicia social. Recordar el 17 de octubre es reivindicar a ese pueblo, este pueblo, que hoy como ayer emprende ese caminata eterna de perseguir sueños, convencido que su destino será de liberación e igualdad siempre con la bandera de la lealtad como estandarte a la victoria.
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