Militancia

Hasta siempre, compañero Caíto

Nadie sabe bien cuándo comenzó la militancia de Caíto Pené. Simplemente, aquel que tenía alguna participación política en La Plata lo conocía. Grandote, de sonrisa enorme y dientes muy blancos, canoso desde siempre, te saludaba con un fuerte abrazo y palmada en la espalda. E invariablemente estaba organizando un asado porque no había otra forma de coordinar con él.

Caíto era un peronista de ley, interesado en todo debate ideológico que circundara – siempre tenía algo que aportar – pero cuándo le preguntabas, respondía: “yo: peronista”. Y tan peronista era que cuando Néstor Kirchner se propuso organizar La Cámpora, convocó a compañeros experimentados que guiaran a la joven organización. Uno de ellos, el queridísimo Juan Carlos Dante Gullo. En La Plata, ese compañero fue Caíto Pené, que se sumó entusiasmadísimo a la iniciativa.

Corría el 2008 y arreciaban las patronales sojeras contra el flamante gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. La presidenta celebró el Te Deum del 25 de Mayo en Salta y allá fue la joven Cámpora a acompañarla. Era un viaje de un día entero y fracción por tramo, en esos colectivos escolares destartalados. Algunos no tenían siquiera baño lo que provocó que una compañera se infectara de cistitis. Una patriada de la militancia, sostenida por toda la energía de la juventud. Con una excepción, Caíto Pené acompañaba la comitiva.

Se lo puede ver en un video de la época, en el Partido Justicialista salteño, agitando a la compañerada, y cantando “Yo soy de Eva Duarte y Juan Perón, ya van a ver, soy de la gloriosa Jotapé”. De fondo trompetas y distintos vientos festivos. Seguramente él hubiera preferido que lo recuerden más cómo bostero que a partir de los múltiples cargos de funcionario desde los que aportó. Bosterismo que le evitaba quedar atrapado en el clásico deportivo platense pero que él fustigaba a ambos con ecuanimidad.

Cada vez que las papas quemaban y había que movilizar, cada vez que en la confusión de estos tiempos de redes sociales no quedaba claro hacia dónde ir, siempre estaba Caíto para aportar la claridad del pueblo llano. Te vamos a extrañar mucho Caíto.

 

 

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