Chaco

LES PIBES PROTAGONISTAS DE LA PATRIA GRANDE

Por Julieta Campo *

 

Las juventudes siempre fuimos protagonistas en la historia de los pueblos, en nuestro país pusimos el cuerpo en los bombardeos a Plaza de Mayo contra el General Perón en el ‘55, fuimos los perseguidos, torturados y desaparecidos en la noche de la dictadura iniciada en el ‘76, los caídos en la guerra de Malvinas contra Inglaterra en el ‘82, los muertos en el estallido social en la crisis del 2001 y los ajustados en el proceso neoliberal de los últimos años.

También somos los niños que crecimos al calor de un proyecto latinoamericano, nacional y popular que en Argentina se dio de la mano de Néstor y Cristina, somos quienes años después encarnamos las políticas públicas inclusivas del peronismo y protagonizamos la vuelta de un gobierno nacional y popular en 2019.

Las juventudes argentinas, tan diversas como su territorio, fuimos capaces de dar una respuesta colectiva y organizada al neoliberalismo de Cambiemos, y lo hicimos con la conducción de Cristina Kirchner. Fue ella quien nos instó a combatir la resignación con solidaridad cuando parecía prevalecer la apatía. “Que nadie pretenda tener jóvenes calladitos y sumisos, no permitan que les digan que son el futuro porque son el presente, un presente donde todos quieren participar y opinar”, nos dijo, “no se dejen precarizar, porque si les precarizan el trabajo, el estudio, les terminan precarizando el pensamiento”, y fuimos miles en las calles reclamando por nuestros derechos y defendiendo nuestras conquistas.

Es que en la Argentina del desgobierno de Mauricio Macri las juventudes fuimos una de las principales variables de ajuste, sufrimos la precarización constante de un proyecto político que económicamente nos ahorcaba y política, judicial y mediáticamente nos perseguía.

Fuimos capaces de unir generaciones en la diversidad para construir un país para todos, donde nadie quede afuera y todos tengan derecho a soñar con una vida más digna y más justa. Es así que las mujeres y las disidencias, en nuestro caso con la construcción del Frente de Mujeres de La Cámpora, logramos dar discusiones históricas en nuestros hogares, en las calles, en nuestros trabajos y desde nuestras bancas en el Congreso de la Nación empujando la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

Fue Cristina quien invirtió la ecuación tradicional de la política, diciéndonos hace 2 años que quienes la convencimos de votar a favor de la Ley  fuimos las cientos de miles de jóvenes que nos volcamos a las calles a decirle al sistema patriarcal y al neoliberalismo que no estábamos dispuestas a continuar pagando con nuestros cuerpos la precarización de nuestras vidas y que el aborto legal es justicia social porque quienes mueren en la clandestinidad son las personas gestantes pobres, mientras que las ricas abortan en las clínicas privadas en complicidad con el Estado.

Elegimos la política como herramienta de transformación y fuimos el punto de inflexión de un nuevo tiempo donde nos negamos al silencio, dijimos basta y convertimos el grito individual en uno potente y colectivo sin vuelta atrás.

Cuando la derecha nos invitaba a recetas mágicas de salvación individual y meritocracia, hipotecando nuestro futuro con el combo de endeudamiento y ajuste, nuestro protagonismo en el proyecto nacional y popular fue consecuencia de una conducción política que nos supo formar apostando a la construcción colectiva, con una mirada crítica y un compromiso innegociable con los que menos tienen. Nos quisieron hacer creer que individualmente somos buenísimos pero juntos un desastre, nosotros estamos convencidos de que es al revés: somos mejores estando juntos, así creamos el Frente de Todos y así ganamos, con unidad.

Hoy, en un contexto de pandemia mundial lidiamos con la herencia del neoliberalismo y la tragedia de un virus que ataca a todos por igual, pero que duele más donde las desigualdades son mayores.  Como gobierno decidimos priorizar la salud a la economía e invertimos recursos para reforzar un sistema de salud desguazado, intentando que todos y todas puedan encontrar la mano de un Estado que acompaña en estos momentos de incertidumbre, mientras negociamos a favor del pueblo la deuda usuraria con el FMI contraída por la gestión que nos antecedió.

Somos testigos del genocidio silencioso que la derecha latinoamericana está perpetrando contra nuestros hermanos a pocos kilómetros de nuestros hogares y creemos que los responsables políticos deben tener juicio y castigo, acompañados por la comunidad internacional.

Creemos fundamental rescatar nuestras experiencias organizativas habiendo sido oposición y siendo gobierno para poder delinear una agenda común para el desafío de la post pandemia pero sobre todo creemos necesario construir un plan para los próximos 30 años en la región, convencidos de que el único camino es la unidad en la diversidad latinoamericana donde la agenda la pongan los pueblos.

El irremplazable rol de las juventudes a lo largo y ancho de nuestros países está más vigente que nunca: en nuestras resistencias encontramos esperanzas de transformación, en nuestras luchas los sueños de millones y en nuestros sueños los caminos de mejores oportunidades. El horizonte, nuestro futuro, es siempre colectivo.

 

* Militante de La Cámpora. Subsecretaria de Juventudes y Diversidades de Chaco

 

 

Política
El jefe de bloque del Frente de Todos, Máximo Kirchner, junto a la diputada nacional Daniela Vilar, dieron cierre al debate en la Cámara de Baja donde se ratificó el Acuerdo regional sobre el acceso a la información, participación pública y el acceso a la justicia en asuntos ambientales en América Latina y El Caribe, celebrado en la ciudad de Escazú, República de Costa Rica, en 2018; constituyéndonos como el décimo país en refrendarlo.
Militancia
Veníamos de tiempos de apatía política, desconfianza generalizada, desgastada autoestima y poca esperanza cuando Néstor nos dijo “Que florezcan mil flores”.