Buenos Aires

La fábrica de galletitas Terepí­n, al borde del cierre por la caí­da del consumo

La firma adeuda salarios y aguinaldos. Sus empleados sostienen que vienen sufriendo despidos constantemente y que la planta está prácticamente paralizada. Esta mañana, uno de sus dueños agredió a un equipo periodí­stico de C5N que se encontraba en el lugar.

Ante la caí­da del consumo, se multiplican los casos de empresas en crisis, cuyos principales afectados son sus empleados. En esta oportunidad se trata de la fábrica de galletitas Emery S.A. (más conocida como Terepí­n) ubicada en el barrio de Villa Lynch. Sus trabajadores sostienen que hace dos años que vienen sufriendo despidos y que les deben salarios, aguinaldos y vacaciones.

Adicionalmente comentaron a Infogremiales que cuando eran reemplazados, los empresarios tomaban gente sin antigí¼edad para abaratar los costos.

La planta por estas horas se encuentra prácticamente paralizada y solo concreta una mí­nima producción, por lo que los 120 trabajadores temen que el próximo paso sea el cierre definitivo.

Según expresaron, en declaraciones a Canal 26, buscaron llegar a un arreglo con los dueños pero el intento fue infructuoso. Los operarios indicaron que están despidiendo a trabajadores de 22 años de antigí¼edad sin indemnización.

Esta mañana, un equipo periodí­stico de C5N fue agredido por dueños de la fábrica que llegaron al  establecimiento e increparon a los trabajadores de prensa que se encontraban en el lugar cubriendo el conflicto. Tras las amenazas y los insultos,  golpearon al camarógrafo Mario Ricci e intentaron agredir a la cronista Lucila Trujillo cuando ambos se estaban retirando del lugar.

Derechos Humanos
El TOF 4 de San Martín condenó a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad a los genocidas Eduardo Eleuterio Ascheri, Jorge Eligio Bano, Marcelo Cinto Courtaux, Roberto Dambrosi y Luis Ángel Firpo por su responsabilidad en la detención y desaparición de miembros de la Contraofensiva Montonera. Las fotos de las víctimas y los pañuelos enmarcaron este fallo histórico, tanto en la sala como en las pantallas de los familiares que siguieron la sentencia de forma remota.