Patria Grande

Con unos limones y un gran garrote

Este sábado arriba al país el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Rex Tillerson. Trae consigo las nuevas órdenes para sus vasallos.

Antes de comenzar su viaje a México, desde Texas puso en claro la posición estadounidense sobre Venezuela: “Cuando las cosas están tan mal, cuando los militares llegan a la conclusión de que ya no pueden servir a los ciudadanos, entonces se las arreglan para orquestar una transición pacífica”. El objetivo principal de su gira por latinoamérica es cerrar un cerco político que aísle a Venezuela y apoye un golpe de Estado. Para construir el consenso necesario, Tillerson visitará los gobiernos más cercanos. Primero México, luego Argentina, Perú y Colombia.

Tillerson busca poner en orden su “patio trasero”. Pregona a todos los vientos la amenaza del imperialismo chino y de la intromisión rusa en los asuntos del continente, o sea, descalifica cualquier alternativa al Destino Manifiesto de los Estados Unidos. Todo modelo diferente al estadounidense es un peligro.

Trump prometió “volver a hacer grande a América”, pero ser refiere a la América de la Doctrina Monroe, la América anglosajona – y nada más. Latinoamérica queda relegada a un papel subalterno, detrás del muro. Argentina, donde hace sólo 12 años fue el lugar donde se frenó el proyecto imperial del ALCA, es hoy uno de los principales socios de esta política.

Pero aunque el gobierno de Cambiemos acepte entregar la independencia del continente a cambio de vender un par de limones, el pueblo no.

Este no es ningún patio trasero, Mr. Tillerson.

Política
La Cámara de Diputados de la Nación dio media sanción a la Ley de Emergencia Alimentaria con 222 votos a favor y ninguno en contra. En un país que produce alimentos para 400 millones de personas, resulta inadmisible que haya personas con malnutrición.
Ciudad de Buenos Aires
El martes 10 de septiembre se realizó en la Legislatura porteña la Audiencia Pública sobre la ley sancionada en primera lectura que dispone que la populosa Villa 1.11.14 del Bajo Flores pase a llamarse “Barrio Padre Rodolfo Ricciardelli”, en homenaje al cura tercermundista y peronista que dedicó toda su vida a predicar la dimensión social y política del evangelio y defender los derechos e intereses de los más humildes.