Política

Horacio Pietragalla

por La Cámpora
30 oct 2012
El 3 de abril de 2003, el resultado del análisis genético confirmó que Horacio es hijo de Liliana Corti y Chacho Pietragalla. Por esos dí­as Néstor Carlos Kirchner asumí­a como presidente de un paí­s en llamas. Durante todo ese año, Horacio fue procesando su verdadera identidad, contenido por las Abuelas de Plaza de Mayo. Sus Abuelas. Nuestras Abuelas. Horacio se crió en un departamento en los monoblocks del barrio de Lugano I y II. “Con la adolescencia aparecieron mis dudas sobre mi identidad ˮ“recuerda ahora Horacio, que antes era César-; el hecho de tener un padrino que era teniente coronel me hací­a mucho ruidoˮ. Ni hablar su estatura: “Los que me criaron, me llegan por acáˮ ˮ“dice Horacio, desde sus casi 2 metros, señalando sus caderas. Habí­a motivos para tener dudas... Ese padrino milico resultó ser el apropiador de Victoria Montenegro con quien compartió desde chico su camino. Ya de adolescente Horacio se sintió atraí­do por la polí­tica, las discusiones con sus amigos, las lecturas e historias de liberaciones y dignidad. Creció teniendo al Che Guevara como referente y encontrando en la historia de la Revolución Cubana un motivo para leer y seguir manteniendo convicciones contra el panorama desalentador del neoliberalismo y los 90s. Para fines del 2003 Néstor, ya Presidente, invitó a las Abuelas y alguna/os nietas/os recuperada/os a la Casa Rosada. Esa fue la primera vez que Horacio estuvo con nuestro presidente: “Néstor se acercó a saludarnos uno por uno y cuando me tocó a mí­ le dije que estaba muy enojado porque mis padres de corazón (así­ los llamaba en ese momento) eran una ama de casa y un carpintero y estaban presos por haberme apropiado, mientras Ernestina Herrera de Noble estaba siendo liberadaˮ. El juez Marquevich, que habí­a dictado la orden de detener a la dueña de Clarí­n, era el mismo juez que habí­a tenido la causa por la identidad y apropiación de Horacio. La encarcelación de Herrena de Noble terminó costando al juez su destitución. La respuesta de Néstor a ese planteo fue clara y directa: "En primer lugar tus viejos no te abandonaron. Y en este paí­s la justicia no funciona para todos igual. Eso es lo que vinimos a cambiarˮ. Néstor siguió saludando al resto de los nietos sin dirigirse a Horacio hasta el momento de la despedida. Se acercó y le dio una palmada cariñosa sobre la cara. Esa fue la primera vez que Horacio vio a Néstor. Luego, desde la militancia en Abuelas fue compartiendo diferentes momentos con él y con Cristina. “Cristina siempre me demostró una enorme sensibilidad por los derechos humanos y un inmenso amor y respeto por las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayoˮ, cuenta Horacio. Haber conocido a Néstor y Cristina y haber pasado con ellos momentos imborrables es para Horacio un motor para seguir cumpliendo con orgullo y humildad las responsabilidades que tiene. “Siempre hay que estar a la altura de las circunstanciasˮ dice, eso piensa y así­ lo vive. En el 2003 Horacio habí­a decidido meterse con todo a reconstruir su historia personal, su verdadera identidad. Pero al mismo tiempo, gracias a Néstor, iba viendo que se estaba reconstruyendo la historia del paí­s, de la patria. “La apertura de la ex Esma aquel histórico 24 de marzo del 2004 fue parte de esa reparación necesaria, de la recuperación de la dignidad y de los actos de justicia simbólica, como lo fue el hecho de descolgar los cuadros de los genocidas. Y el discurso que Néstor dio en las Naciones Unidas cuando dijo: ´somos hijos de las Madres y de las Abuelas de Plaza de Mayo ´, eso me terminó de marcar a fuegoˮ. Horacio veí­a que su historia personal estaba ligada a la reconstrucción del Estado y de la identidad de las argentinas y argentinos. Así­ le fue más fácil procesar y entender lo que le habí­a pasado porque en definitiva estaba atravesado por lo mismo que atravesaba a todo el pueblo. La Argentina iba recuperando la identidad y por esto le fue mucho más fácil reconstruir la suya. “Mi papá, Chacho Pietragalla, fue un militante montonero con muchas responsabilidades y eso hizo que fuera un tipo muy conocido. Gracias a esto conocí­ a muchas personas, algunas de las cuales están hoy en el gobierno, quienes mediante relatos me ayudaron a conocerlo, a reconstruir la historia de mi viejo y de mi vieja tambiénˮ. Al principio siguió militando en Abuelas de Plaza de Mayo. “Me costaba pasar de un organismo hacia la militancia polí­tica, porque al principio lo veí­a como una especie de contradicción, pensando a los derechos humanos como un espacio neutral y no partidario. Pero la satisfacción era inmensa al ir viendo que las polí­ticas en derechos humanos que llevaba adelante el gobierno reparaban la Memoria, la Verdad y la Justiciaˮ. Luego la lucha por la 125, la nueva ley de medios y la Asignación Universal le permitieron ver la profundización del modelo, que en definitivamente sintió como un puente que termina concretando los ideales y la militancia de sus padres y los compañeros de sus padres. “Así­ pude tomar conciencia plena del proceso que se estaba desarrollando y entender que las acciones del gobierno eran parte de la reivindicación de la juventud de los 70s y de mis viejosˮ. Su militancia polí­tica comenzó en Lugano, su barrio de toda la vida. Allí­ abrieron un local del Partido de la Victoria. “Militar en el barrio donde me crié, poder patearlo y compartir esta militancia con mis amigos de la infancia fue fundamental; estar allí­ sigue siendo para mí­ el oxí­geno necesario de todos los dí­asˮ. Pero muchos de sus amigos y amigas estaban militando en La Cámpora y así­ Horacio se sintió muy cercano a la agrupación. “Participaba de los actos, acompañando siempre. Hasta que decidí­ aportar mi experiencia y militancia en el campo de los derechos humanosˮ. Y fue así­ que comentándoles a sus amigos este deseo, le propusieron sumarse en el 2011 y aportar a construir la Secretarí­a de Derechos Humanos de La Cámpora. “Hoy, siendo Diputado Nacional por el Frente para la Victoria, militante orgulloso de La Cámpora y teniendo la enorme responsabilidad de ser el responsable de Derechos Humanos de esta organización, y con mi militancia barrial en Lugano, entiendo que siempre es necesario redoblar esfuerzos porque Cristina lo necesita, porque Cristina lo merece, porque Cristina es nuestro ejemplo para multiplicar esfuerzos para seguir profundizando el proyecto nacional y popularˮ.