Alegre y combativa. Graciosa y valiente
Madre de Plaza de Mayo, militante popular y defensora incansable de los derechos humanos que honró la vida. Seguiremos militando, hasta que no quede ningún genocida suelto, hasta que encontremos a Alejandro y a cada uno de los 30.000 compañerxs, hasta que todo sea como lo soñamos. No nos han vencido.