Movimiento Obrero

El alma de Rocca

Paolo Rocca, ceo de la multinacional argentina Techint, despidió a 1450 empleados en el marco de aislamiento social, preventivo y obligatorio decretado por el gobierno nacional a fines de evitar el aumento de la propagación del coronavirus COVID-19.

Recientemente se dio a conocer la definición del empresario ítalo argentino con residencia en nuestro país, Paolo Rocca, de despedir a 1450 trabajadores y trabajadoras de las fábricas de Buenos Aires, Neuquén y Tucumán; excusándose en que la actividad de las mismas se vio suspendida por medio del decreto emitido por el presidente Alberto Fernández de cuarentena obligatoria.

La pandemia que está afectando al mundo entero nos obliga a replantearnos, una vez más, la necesidad de construir un mundo más solidario donde el capital esté al servicio del bien común y el desarrollo de las naciones.

“El tiempo de los codiciosos ha llegado a su fin. Como enseña el Papa Francisco, tenemos que abrir nuestros ojos y nuestros corazones para actuar con una nueva sensibilidad”, expresó hace unos días Alberto ante líderes del G20 para culminar enfatizando: “El secreto del futuro pasa por diseñar políticas que resguarden el empleo, la producción y las mejores condiciones de vida usando todas las herramientas económicas para proveer liquidez global. Como nunca antes, nuestra condición humana nos demanda solidaridad”.

En el mismo sentido se expresó el Papa Francisco. “El sálvese quien pueda no es solución. Una empresa que despide para salvarse no es una solución. En este momento, más que despedir, hay que acoger y hacer sentir que hay una sociedad solidaria. Son los grandes gestos que hacen falta ahora”, subrayó.

A esas declaraciones se refirió hace algunas horas el presidente. “Cómo dije en el G20, nadie se salva solo. Hay que ser solidario, ponerse en el lugar del otro y ayudarlo. Algunos miserables olvidan a quienes trabajan para ellos y en la crisis los despiden. A esos miserables les habló el Papa Francisco. Ahora les digo yo que no dejaré que lo hagan”, insistió.

Es imperioso que el empresariado nacional esté a la altura de las circunstancias. La coyuntura obliga a ponerse al servicio de la salud del pueblo y a colaborar en la garantía de un presente y un futuro lo menos doloroso posible para los argentinos y argentinas que viven del día a día, contando familias enteras de su salario para poder, ni más ni menos, que subsistir.

Esperamos que Paolo Rocca y su compañía vuelvan atrás en la canallesca definición. Caso contrario sabemos bien que tenemos un Estado que tomará las acciones necesarias para así poder garantizar el pan en la mesa de cada compatriota.

No es momento para especuladores. Es tiempo para, como dijo Alberto, poner la salud por sobre la economía. De este modo, solamente, podremos evitar muertes innecesarias y garantizar que el sistema de salud de nuestro país, tan golpeado por recortes presupuestarios durante los últimos cuatro años de gobierno neoliberal, no colapse y pueda dar respuesta a los enfermos y enfermas de esta nueva pandemia.

Sólo unidos, organizados y solidarios saldremos adelante.

 

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