Derechos Humanos

Respeto, Verdad y Justicia. El Gobierno es responsable

Por Horacio Pietragalla

El caso de Santiago fue utilizado políticamente como pocas veces sucedió en nuestra democracia: su cuerpo fue encontrado unos días antes de las elecciones, después de la identificación de sus hermanos en pocas horas el Juez Lleral difundió un informe preliminar de la autopsia, que no había concluido aún. En ese informe se afirmaba que el cuerpo no presentaba signos de heridas de fuego o heridas punzantes. A votar en paz. “¿Vieron que se ahogó solo?”, es el mensaje, tal como se decía de Ezequiel Demonty. Caso cerrado y condenados dos policías federales a cadena perpetua, por obligarlo a nadar en el Riachuelo a la altura de Pompeya.

Pero no hay paz. Y no hay caso cerrado. Hay más bien muchas preguntas sin respuesta: quién, cómo, cuándo, dónde, por qué lo asesinaron. La única certeza que tenemos hasta el momento es que la última vez que Santiago fue visto con vida, huía de una represión. Está demostrado que Gendarmería entró de manera ilegal al Pu Lof haciendo uso de la fuerza, sin orden judicial, obligando a huir a miembros de la comunidad mapuche y a Santiago hasta las orillas del Río Chubut. Desde ese momento no se supo nada de él, hasta que su cuerpo apareció sin vida, pocos días antes de las elecciones, en un lugar que ya había sido rastrillado en diversas oportunidades.

La otra certeza que tenemos es que el Gobierno nacional mintió, ocultó, desvió la investigación. “No voy a tirar ningún gendarme por la ventana” o “yo me la banco”, fueron algunas frases utilizadas por la ministra de Seguridad Patricia Bullrich. El gobierno de Cambiemos, en lugar de hacer lo posible para dilucidar el caso y acompañar integralmente a la familia, hizo todo lo contrario. Casi siguiendo un libreto escrito en otra época, mantuvo un discurso, amplificado por los grandes medios de comunicación, en el que acusó a los Maldonado, encubrió a los principales acusados, sembró hipótesis descabelladas acerca del paradero de Santiago y su pertenencia a una guerrilla financiada por el terrorismo internacional, y hasta que realizó un sacrificio personal en pos de la causa Mapuche. Santiago, víctima de desaparición forzada en Democracia, no estaba en Europa, pero seguramente estaba en Chile.

No estamos en dictadura, pero la democracia tal como la conocíamos no existe más. Vivimos tiempos difíciles, en los que esos sectores de la sociedad que razonan con el “algo habrán hecho”, latentes durante estos doce años, volvieron y están envalentonados. No estamos en dictadura, pero los grandes protagonistas de este nuevo tiempo, en el que el estado de derecho se retira cada día un poco más, son exactamente los mismos: grandes grupos económicos que se benefician con un modelo económico que deja afuera a las mayorías, fuerzas de seguridad que incrementan paulatinamente el nivel de represión, medios de comunicación que silencian, mienten, justifican, encubren, y un sector de la población que mira para otro lado. Pero nosotros, guiados por el ejemplo de muchas mujeres maravillosas nuestras Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, seguiremos gritando bien fuerte:

EL GOBIERNO ES RESPONSABLE!
RESPETO VERDAD Y JUSTICIA !

Derechos Humanos
El 14 de junio de 2005 la Corte Suprema de Justicia declaró la inconstitucionalidad de las leyes de punto final y obediencia debida. Se vivía un nuevo tiempo en el que la pelea, al principio solitaria, de los organismos de derechos humanos en la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia se transformaba en políticas de Estado.
Formosa
Una de las fortalezas del peronismo como movimiento, es que ante los escenarios más adversos ha sabido demostrar lo mejor de sí. Y es efectivamente lo que está sucediendo en todo el país; la unidad del peronismo.