La historia argentina demuestra que la independencia nunca fue un hecho consumado, sino una conquista que cada generación debió volver a defender y resignificar. Desde el Congreso de Tucumán hasta nuestros días, de San Martín a Cristina, los patriotas que lucharon por la soberanía pagaron el precio de la proscripción, mientras que quienes promovieron la dependencia dejaron como herencia el endeudamiento del país. Para una Argentina Libre del Fondo, necesitamos a Cristina Libre. Hay que decirlo y hacerlo con la misma audacia y decisión que nos enseñó San Martín.