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Para que reine en el pueblo, el amor y la igualdad

[18 agosto 2010]

(*) Por Franco Metaza

Libertad, Igualdad, Fraternidad.

La Constitución Nacional es la ley suprema. El artículo 16 no deja lugar a dudas: “… Todos sus habitantes son iguales ante la ley… La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas”. La igualdad es uno de las valores más  irrefutables y que es compartido por todos, ya que ¿quién puede oponerse a la igualdad? Este es el paradigma en el cual se inserta esta ley de matrimonio igualitario.

El matrimonio es un instituto del derecho positivo. Como tal, su regulación solo es atinente al consenso de los legisladores, y debe fundamentarse en razonamientos seculares. No hay lugar a motivos religiosos que puedan condicionar a este derecho civil, porque esos motivos no siempre son compartidos por todos ya que en nuestro país existe una multiplicidad de cultos y se guían por intereses espurios.

No es casual que una conquista social de esta envergadura tenga lugar en el año 2010. Es importante entender que cuando desde el Gobierno Nacional se impulsa a los DERECHOS HUMANOS como política de Estado, no se trata de un concepto vago, anclado en un pasado reciente como muchas veces nos quieren hacer creer. Los Derechos Humanos trascienden las cuestiones políticas y generan un contexto social de mayor tolerancia y de respeto mutuo entre Todos y Todas.

Otra historia de militancia

La lucha de la comunidad homosexual en nuestro país por la conquista de derechos civiles comienza a gestarse antes de 1975, previó a la irrupción de la más brutal dictadura que toda la nación argentina recuerde.

El Frente de Liberación Homosexual es la primera organización que emergió en la esfera de la actividad política partidaria. Con Néstor Perlongher a la cabeza, esta agrupación contó con el apoyo parcial y difuso de algunas agrupaciones peronistas de la época, e incluso de un segmento de Montoneros. El terrorismo de Estado se encargo de aniquilar al movimiento y sus ideales.

Cuando la democracia lo permitió, aparece la CHA (Comunidad Homosexual Argentina), que hasta el día de hoy continúa trabajando. Con ella se inaugura la aparición de la defensa de las minorías sexuales en las organizaciones de la sociedad civil. Surge una diversidad de ONGs que actúan el mismo sentido, muchas veces en ámbitos más reducidos y específicos.

Esta ley de matrimonio igualitario fue defendida con pasión y convicción por la Federación Argentina de Gays, Lesbianas, Transexuales y Bisexuales (FAGLTB), quien nuclea a todas las asociaciones civiles y fundaciones que se han encausado en esta lucha. Su Presidenta, Maria Rachid, ha articulado el enorme trabajo de numerosas personas con las instituciones del Estado Argentino para lograr esta conquista histórica.

Votos positivos

El proyecto de matrimonio igualitario obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados y fue girado a la Cámara de Senadores para su revisión.  En la cámara alta también obtuvo aprobación por 33 votos positivos contra 27 votos negativos en una sesión histórica.

El debate fue intenso y dejo al descubierto a algunos personajes que todavía defienden conceptos arcaicos como por ejemplo el “orden natural” que solo tienen como base el dogma religioso y poco lugar dejan a la razón; también tuvimos que oír otros más peligrosos y que recuerdan a los peores regímenes totalitarios de la historia mundial como lo fue la “objeción de conciencia” defendida por la senadora Negre de Alonso.

La madrugada del 15 de julio será mencionada en los libros de historia. Fue una de esas jornadas en las que la ciudadanía sigue con atención el debate de sus representantes en el recinto,  jornadas a las que afortunadamente nos estamos acostumbrando desde que la política volvió a ser la herramienta de transformación de la realidad social, desde aquel siempre bien ponderado año 2003.

Imitemos el ejemplo

La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner promulgó esta ley de matrimonio igualitario el 21 de julio de 2010 en la Galería de los Próceres Latinoamericanos, acompañada por la presencia de casi la totalidad del gabinete nacional, jueces y juezas, diputados y senadores oficialistas y de otros partidos, lideres de la región, organizaciones de derechos humanos y de muchos ciudadanos y ciudadanas agradecidos.

En su discurso nos ilustró claramente con una situación este nuevo derecho conquistado: “… Yo al otro día de una sanción tan importante de una ley me había levantado exactamente con los mismos derechos que había tenido antes de la sanción (…). Y sin embargo había cientos de miles que habían conquistado los mismos derechos que yo tenía. Nadie me había sacado nada y yo no le había sacado nada a nadie; al contrario le habíamos dado a otros cosas que les faltaban y que nosotros teníamos (…)”. Los aplausos colmaron la Casa Rosada.

Este proyecto nacional tendrá su mejor página en la historia de la Argentina. Y es nuestra responsabilidad como jóvenes seguir avanzando a través de la militancia en este camino de igualdad y de inclusión social.

(*) Militante de La Cámpora.