Ellos Dicen

Débora, seguí participando…

Un fracasado intento de Débora Pérez Volpi para acusar al gobierno por la "epidemia" de dengue que sufre una parte de nuestra población. IMPERDIBLE! Radio: Mitre (Grupo Clarín) - Programa: Según como se mire Entrevistadora: Débora Perez Volpi- Entrevistado: José Carlos Escudero - Médico sanitarista. Sociólogo

Mitre – Según como se mire
José Carlos Escudero – Médico sanitarista. Sociólogo

Débora Pérez Volpi: Vamos a meternos en el otro conflicto, que también hoy estábamos encabezando al comienzo del programa, que tiene que ver con el dengue, a raíz de las cosas que no se hacen, de intentar tapar el sol con las manos; y las noticias del día: lo que pasó ayer en la Cámara de Senadores, el frenar la sanción de la emergencia sanitaria en las provincias que la padecen, al menos; el instituto Maiztegui de Pergamino, el lugar donde el estado manda los casos de dengue para confirmar si son sospechosos, como se suele decir, o son reales —y esto habla de una cifra oficial—, el lugar está colapsado por la cantidad de casos que se han enviado; la falta de una política oficial seria… Vamos a consultar todo esto con el doctor José Carlos Escudero, que es médico sanitarista y además sociólogo. Doctor Escudero, ¿cómo le va?

José Carlos Escudero: ¿Cómo le va?, ¿qué tal?

DPV: ¿Cómo se siente frente a esto, las noticias que todos los días van sumando una epidemia difícil de detener?

JCE: Es una epidemia, y toda epidemia desnuda falencias de la sociedad. Si es el dengue o cualquier otra cosa, aparecen cosas estructurales que se ponen en evidencia con la epidemia porque hay mucha más observación mediática de esto. Así que me siento viviendo lo que está en todos los libros de texto de epidemiología: la evolución de una epidemia de enfermedad aguda.

DPV: Sobre una enfermedad transmitida por un mosquito, que había sido erradicada la enfermedad; el mosquito que estuvo presente en otras etapas del país causando otro tipo de flagelos…

JCE: No. No se erradicó nunca el dengue y no se puede erradicar. Lo que hace desnudar el dengue son cosas que en epidemiología se mencionan poco: primero ha sido el calentamiento planetario. Hace 40 años el aedes aegyptis estaba en Corrientes; con el calentamiento planetario, ahora está en toda La Pampa húmeda. Si no hubiera aedes no habría epidemia — es tan simple como eso. Y si uno analiza por qué hay calentamiento planetario, es porque la sociedad está contaminado la biosfera y está haciendo que la disipación del calor no suceda y estemos viviendo en un invernadero. ¿Y quién tiene la culpa de eso? Sobre todo Estados Unidos. Si Estados Unidos tuviera un modelo escandinavo de administrar la biosfera sería mucho menos dañino y habría menos calentamiento.

DPV: De manera que hay explicación sobre por qué esto vuelve. Imagino que la pobreza también cuenta.

JCE: El modelo sojero en la provincia del Chaco expulsó trabajadores agrarios, agrícolas, o porque no podían pagar los alquileres porque el precio del alquiler aumentó o porque por ahí vendían la parcela y les daban unos pesos. Toda esa gente que vivía en el campo fue a las villas miseria alrededor de las ciudades, y la está pasando bastante mal. Entonces, en las zonas donde hay habitación precaria no se puede hacer buen cuidado de la basura — hacer campaña contra los mosquitos. Entonces, uno puede decir que el modelo sojero ayuda a que haya dengue en la Argentina. Otra causa es que, en un país que tiene un alto porcentaje de población desnutrida, si una persona está desnutrida tiene un sistema inmunitario débil — se enferma más de dengue o de lo que sea: de resfrío común, de sida o tuberculosis. Se enferma más con un sistema inmunitario débil. Un país con muchos desnutridos tiene más probabilidad de tener dengue o cualquier otra enfermedad. Si quiere que le complique la vida, el dengue muestra las falencias del sistema sanitario argentino. La cantidad de casos que se registran son mucho menos que los que existen, en parte porque muchos casos no dan síntomas; pero también porque la gente, al no demandar atención o al ser rebotada de los hospitales y centros de salud, no genera datos estadísticos.

DPV: Doctos, en los libros de epidemiología que usted acaba de citar, ¿cómo se detiene?, ¿qué dicen los libros?

JCE: Una cosa de corto plazo es que viene el frío y se va el dengue. Una segunda cosa, de menos corto plazo pero también importante: se toman medidas activas que, sin epidemia, no se hubieran tomado. Los políticos le tienen miedo a usar la palabra “epidemia” desde el primer momento. Desde el primer momento se sabía que esto es una epidemia…

DPV: Pero era un brote.

JCE: Eso es sanata; eso es un eufemismo, por no decir una sanata. Dicen cualquier cosa menos decir una palabra que impacta correctamente. De entrada fue una epidemia.

DPV: ¿El hecho de no aprobar la emergencia sanitaria en el Congreso también es lo mismo?

JCE: No, eso es para la platea. A mí me ponen un poco nervioso los políticos que se mandan declaraciones, los aplauden y no pasa nada. Si un político se quiere jugar, que no se mande una declaración retórica sino que destine plata a combatir el problema. Lo que pasa es que las declaraciones retóricas son absolutamente anodinas; están para el aplauso de corto plazo. Y, en cambio, sacar plata de algún lado para extender el sistema sanitario gratuito argentino supone pelearse con factores de poder. Así que le digo que a mí no me preocupó para nada que haya o no haya declaración. La salud pública gratuita argentina destina solamente a sus propios gastos el 1,7, 1,8 del PBI. Es poquísima plata.

DPV: Ahora, doctor, si se aprueba una emergencia sanitaria se supone que pueden destinarse fondos, partidas presupuestarias que van a parar a otro lado, a un problema que lo requiere de manera urgente.

JCE: Ese es el problema: que si va ahí y no va a otro lado, por ahí la situación en ese otro lado es peor todavía que la del dengue…

DPV: Tal vez no sean de salud; tal vez la obra que no se hace se utiliza el dinero para esto.

JCE: Otra cosa que me pone nervioso hoy… ¿Hoy es 16 de abril? Hoy se están muriendo 18 niños menores de un año que podrían no haber muerto; hoy 16 de abril se va a morir o se está muriendo o se acaba de morir una mujer por un aborto complicado. Esas cosas son tan drásticas que lo que hay que plantear es no reasignar partidas sino aumentar muchísimo todas las partidas. Y eso cuesta algunos centenares de millones de pesos…

DPV: ¿Por dónde se empieza, entonces, si en esto, que es urgente, no se puede porque se supone que alguien llama por teléfono y detiene la votación?

JCE: ¿Por dónde se empieza? Hay que empezar a discutir en serio el sistema impositivo argentino. En contra de una retórica que uno lee en muchos lados, Argentina cobra menos impuestos que Brasil o que Chile, no digamos que Europa. Si Argentina cobrara impuestos al ritmo brasileño, que no es ninguna maravilla, el estado argentino tendría más plata. Así que no solamente Argentina cobra muy poca plata por impuestos sino que el sistema está diseñado para que los pobres paguen el grueso de los impuestos, que son impuestos básicamente al consumo.

DPV: Y paguen con su salud estas falencias.

JCE: Y paguen con su salud, porque, como queda clarito, los pobres se enferman y se mueren mucho más que los ricos. Un consejo sanitario obvio es decir en este momento “Mire, trate de ser rico o de nacer de una familia rica. Se va a enfermar menos. Puede que tenga un accidente de ski en Las Leñas; pero, exceptuando eso, usted va a estar en mucho mejores condiciones sanitarias que un pobre”.

DPV: ¿Y qué hacemos?

JCE: Por lo pronto, denunciar la situación. El tipo de retórica que no analiza que en Argentina hay sectores muy privilegiados, de mucho dinero, que pagan muy pocos impuestos — esa debe ser denunciada.

Periodista: ¿Quiénes son, doctor, esos sectores?

JCE: El campo, claramente. Cuando yo leo que los campesinos que trabajan de sol a sol no tienen plata… Una persona que tiene algún centenar de hectáreas de soja en La Pampa húmeda está más o menos en el 5% más rico de la distribución de ingreso; es decir, hay un 5% de gente más rica que él y hay un 95% de gente más pobre que él.

DPV: Ahora, doctor, ¿se está haciendo todo lo que se puede hacer en este momento o le echamos la culpa al campo del dengue también?

JCE: No. El campo tiene muchísimas culpas — no la del dengue. Excepto que el modelo sojero expulsa campesinos de zonas donde hay dengue: claramente, occidente de Santiago del Estero, norte de Santiago del Estero y provincia de Chaco. El modelo sojero aumenta el desempleo rural, lo cual desnutre y precariza la vivienda de los campesinos expulsados.

DPV: Sí.

JCE: No diga “sí” — es un “sí” muy fuerte. “Sí”, pero piense lo que está diciendo cuando dice “sí”.

DPV: Yo estoy pensando y tratando de entender lo que usted me está diciendo, porque es un punto de vista diferente y porque imagino que los pobres de todo el país no son simplemente los que se quedaron sin trabajo en el campo y porque la falta de políticas sanitarias… me parece que es un mal endémico y es una epidémica, igual que el dengue, doctor.

JCE: No. Las políticas sanitarias que debilitaron el sector público gratuito cobraron cuerpo muy fuertemente a partir del golpe militar del ’76; y la presidencia de Menem profundizó esa tendencia lamentable. Así que en ese sentido esto tiene fecha y responsables.

DPV: ¿Y ahora qué hacemos? ¿Me lo contesta después de Mitre: informa primero?, ¿me aguarda un segundito?

JCE: Espero en línea.

DPV: Gracias, doctor.

(…)

DPV: Tuvo la amabilidad de esperarnos el doctor José Carlos Escudero, sanitarista, sociólogo, con un punto de vista sumamente interesante sobre esta epidemia del dengue y sobre cómo combatirla. Había quedado pendiente esta repregunta: ¿qué hacemos, doctor, con el dengue?

JCE: En el corto plazo se está haciendo lo que se puede con los pocos recursos que hay: por ejemplo, las 18 muertes infantiles evitables que ocurren hoy son inevitables en función de los pocos recursos. Si al sector le dieran mucha más plata —estoy hablando de cientos de millones de pesos más por año—, entonces empezaría a ser más responsable. Si usted compara el sector público gratuito de la salud con las obras sociales o con las prepagas, el sector público gratuito es mucho más eficiente, da mucha más salud por peso gastado y tiene mucho más bajos gastos administrativos — aparte de que hace toda la medicina preventiva, toda la capacitación, etcétera… Así que es eficientísimo, pero está groseramente definanciado. Esto es en corto plazo. En largo plazo lo que habría que plantear es que este modelo económico mundial que aumenta el efecto invernadero se detenga, porque, si no, el mar va a sumir 5 metros en serio. Y en términos de política agrícola, reemplazar la soja por alimentos para la población humana y que sean más mano de obra intensivos para que la población campesina no se expulse a las villas miseria de las ciudades.

Periodista: Doctor Escudero, valorando la claridad de la exposición suya y la solidez de los argumentos, me pregunto: ¿usted nunca incursionó en política?

JCE: Yo fui comisional nacional constituyente por el FREPASO en el ’94, en la nacional en Santa Fe y en Paraná. Ahí estaba el pacto de Olivos, así que mucho no pude incursionar porque la Constitución salió bastante flojita y después abandoné.

Periodista: Se tomó el olivo, doctor.

JCE: Lo que digo es lo siguiente: una cosa es la retórica política… Por ejemplo, todas estas declaraciones, como la que se votó o no se votó, no cuestan plata — es para la galería…

DPV: ¿Pero no hacía falta eso?, ¿no es útil que se declare la emergencia?

JCE: No, porque se da la falsa idea de que, a fuerza de conversación, el virus desaparece…

DPV: ¿Pero eso no habilita presupuesto? Usted dice que es paupérrimo el presupuesto que tiene la salud pública. ¿Esto no genera exigencia, por lo menos?

JCE: No, porque no se analiza el paso siguiente, que es: “Precisamos plata”; y el siguiente paso es “¿A quién le sacamos plata: al IVA o a los sojeros?”. Es un tema interesante.

Lucas Lanuse: Doctor, habla Lucas Lanuse. A riesgo de simplificar un poco la ecuación, hay algo que no me queda claro de su exposición y le quiero preguntar: no me queda claro si usted piensa que el gobierno está haciendo, en líneas generales, un buen manejo de la situación de epidemia de dengue o no.

JCE: ¿Lucas Lanuse es?, ¿el autor de los libros?

LL: Así es.

JCE: Lo felicito: buenísimos libros.

LL: Muchísimas gracias, doctor.

JCE: En función de los escasos recursos, yo diría que lamentablemente sí. Yo me hago una pregunta y no tengo respuesta: el gobierno está haciendo keynesianismo en algunos sectores sociales; por ejemplo, eso se nota en educación. Ha hecho la brillante cosa de hacer desaparecer las AFJP. Le cuento una cosa que acaba de pasar en Chile —hablemos de salud colectiva—: los afiliados chilenos a las AFJP —no hay jubilación estatal— acaban de recibir una carta donde les dicen “Mire, señor o señora, lamentamos: se ha perdido la mitad de su inversión para la jubilación”. ¿Usted se imagina ser chileno y recibir esa carta, cómo va a dormir esa noche, que va a pensar de su futuro, del de sus hijos? Le avisan por carta que se esfumo por la crisis financiera mundial la mitad de las inversiones individuales. Ese hubiera sido el destino argentino si no elimina las AFJP. Con lo cual Argentina tiene más salud colectiva mental que la chilena ahora, porque los chilenos están hechos pelota porque se están empobreciendo notablemente. Así que el gobierno es contradictorio. Lo que a mí me sorprende es que en educación están haciendo keynesiamismo: se nota más la plata en el sistema educativo gratuito de Argentina —se nota que hay más plata—, pero en salud no.

DPV: Doctor, ha sido clarísimo. Le agradecemos mucho. Ojalá podamos hablar en otra oportunidad.

JCE: Encantadísimo.

DPV: Hasta luego. Doctor José Carlos Escudero, sanitarista, sociólogo…

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