Militancia

Ni una menos, vivas nos queremos

Luchá como una feminista

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Son las tres de la tarde y en La Plata, como en el resto del país, comienza la marcha del “Ni una menos” que hace nueve años se conmemora cada 3 de junio. Al frente, en la cabecera de la columna, una bandera es sostenida por familiares y amigas de víctimas de femicidios. Entre ellas está “Lucha”, militante de La Cámpora y prima de Micaela Galle, una víctima de femicidio asesinada con apenas 11 años en 2011. Nuestras remeras y carteles exigen justicia, mientras un grito común resuena en cada rincón: Ni una menos. El odio y el hambre matan.

por Frente de Mujeres de La Cámpora
7 jun 2024

“Lucha” es su identidad y su forma de vida. El 26 de noviembre de ese año asesinaron a su tía, Bárbara Santos, junto a su prima, Micaela Galle, en el marco del cuádruple femicidio donde también asesinaron a Susana de Bartole (abuela de Micaela) y a Marisol Pereyra (amiga de la familia). Con sólo 14 años, Lucha comenzó a visibilizar la causa y a exigir justicia. A los 16 se sumó a militar en el centro de estudiantes de su escuela y, siguiendo el ejemplo de las Madres y de las Abuelas, se propuso transformar el dolor en lucha. Este 3J llevó el rostro de las cuatro en su buzo y un pañuelo verde por el aborto legal en la muñeca. 


Lucha: Levanto las banderas por las cuatro, pero principalmente por Micaela porque tenía 11 años cuando la mataron. Una vida por delante, proyectos y sueños que no pudo hacer. Micaela era mi prima hermana, nació el 4 de abril y yo el 26 de julio del mismo año, sólo teníamos tres meses de diferencia. Éramos muy unidas y hacíamos absolutamente todo juntas. Sus amigas recuerdan que un día no fue al colegio y no regresó nunca más. Yo quiero que se la recuerde desde la lucha feminista. 


LC: A lo largo y ancho del país, miles de mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries salen a las calles. Este año la consiga exige, además, justicia por el triple lesbicidio ocurrido en el barrio de Barracas hace un mes. Se suman a otros nombres y rostros de quienes sufren las formas más extremas de las violencias machistas, como el caso de Milagros, asesinada en Monte Caseros (Corrientes), una semana atrás. Allí también la militancia salió a las calles acompañando a sus familiares y marchando hacia la fiscalía en busca de justicia. Se apunta al Poder Judicial, que también es responsable. ¿Cómo se entrecruzan las demandas del movimiento feminista con el caso?


Lucha: El juicio por el caso de Micaela comenzó en 2014 y, como otros, no tuvo perspectiva de género. Nos hicieron pasar a los familiares por instancias muy terribles, poniéndonos en duda. Hoy, ese mismo Poder Judicial se niega a caratular correctamente la masacre de Barracas: fue lesbicidio y un crimen de odio. Cuando mataron a mi prima, el movimiento feminista no era como el de ahora, pero igual empezamos a juntarnos y a visibilizar la memoria por las que nos faltan. Yo, con 14 años, entendía todo y pedía justicia. A los 16 me sumé a militar en el centro de estudiantes que se llamaba “Laura Carlotto” por la hija de Estela. Hay un paralelismo con las Madres y Abuelas y los femicidios: nos arrebataron a nuestros familiares de forma violenta pero nosotres elegimos transformar desde el amor. Fue gracias a la militancia que pude sacar el dolor interno y canalizarlo en otro lado. Que tus compañeras levanten la imagen de tu prima tiene un valor enorme y reparador, da la fuerza y coraje para levantar la voz. Previo a las efemérides a veces tenemos días malos. También, cuando pasan casos como el triple lesbicidio o le ponen una bala en la puerta a Mayra Mendoza o intentan matar a Cristina. Para nosotres cada uno de esos momentos implica revivir el dolor del 2011. 


LC: A la amenaza contra Mayra se suma una operación de los medios de comunicación que, a partir de falsedades, intentan desviar la atención de los responsables de la falta de repartición de alimentos: Milei y Pettovello. Los feminismos no perdieron oportunidad para expresarse sobre lo que está pasando en los comedores, en contra de la crueldad como práctica política, llevando la consigna “con hambre y odio no hay ni una menos”.


Lucha: Nosotras no sólo luchamos por una causa, sino contra todas las violencias. Hoy la violencia es social, económica y política. Las mujeres somos las garantes de todas las actividades y, en este escenario, las más perjudicadas. Sabemos de ollas vacías ante la falta de alimentos y tememos a un posible futuro donde 9 de cada 10 mujeres no nos podamos jubilar. Por eso nos expresamos contra la Ley Bases y convocamos a marchar el 12, cuando se vote, porque con hambre y el saqueo de nuestros bienes naturales no hay ni una menos.

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“Lucha” se moviliza en La Plata con la certeza de que esa misma fuerza arrolladora del feminismo lo está haciendo en simultáneo en todo el país. Sin ir más lejos, frente al Congreso de la Nación, muchas compañeras sostienen ollas vacías denunciando la falta de entrega de alimentos a los comedores. Sobre la Avenida Entre Ríos despliegan una gigantografía con la leyenda que dice “El hambre y el odio matan”. 


La pobreza, nuevamente, tiene cara de mujer y golpea más fuerte en los barrios populares. Los reclamos contra el gobierno de Milei se escuchan fuerte y se reclama por el (ex) Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación, degradado a subsecretaría, disuelto precisamente en la semana del 3J y con el peligro de que sus trabajadoras sean despedidas. 


En cada provincia argentina, las compañeras salen a las calles. Se caminan las marchas, se pintan los murales y se canta a los balcones: “No sea indiferente, nos matan en la cara de la gente”. Desde Jujuy, suenan los tambores que presagian la convocatoria al próximo Encuentro Plurinacional, que será en octubre.


Además, las consignas rechazan la Ley Bases y llaman a movilizarse en defensa de la Patria. Como lo hacen todas nuestras compañeras, invitamos a luchar como Lucha: desde el amor, con coraje, compartiendo con otras y construyendo un mundo más justo donde no haya NI UNA MENOS.