Militancia

Homenaje a Mugica

En el corazón de su pueblo

Mugica 745440

Curas villeros y organizaciones populares realizaron diversos homenajes para el Padre Carlos Mugica a cincuenta años de su martirio. Dos de ellos se realizaron en la Parroquia Cristo Obrero, en el barrio de Retiro que lleva su nombre, y otra en Mataderos y Villa Luro.



por La Cámpora Ciudad de Buenos Aires
13 may 2024

“Mugica nos dio todo: agua, luz, un dispensario. Cuando había un incendio era el primero en aparecer, le conseguía remedios a los chicos”, relata Luisa, una señora de 83 años que llegó a la villa de Retiro desde Bolivia junto a su marido a comienzos de los '60 y que ahora participa de los homenajes que el mismo barrio organiza por los cincuenta años del asesinato del padre villero. 



“Yo vivía detrás de la Capilla, al lado de la canchita”, apunta con el brazo, y cuenta que “durante la dictadura nos tiraron abajo la casa con topadoras y nos mandaron a mudar sin darnos nada de nada”. En un rato será reconocida en el escenario, junto a otros “vecinos históricos del barrio”. La acompañan su hija, nieta y bisnieta. “A la más chica la trajimos para que conozca a fondo su historia”, suma su abuela.



Hace exactamente diez años, decíamos que para referirnos a la enorme figura del Padre Mugica, la palabra elegida era amor. El mismo amor, músculo solidario y empatía que este 11 de mayo de 2024 irradia la propia Capilla Cristo Obrero a través de la entrega de un reconocimiento –hecho en madera, artesanal- para más de cien espacios políticos, sociales, culturales, deportivos y educativos que realizan tareas comunitarias en el barrio desde hace muchos años motivados por el ejemplo del cura villero, que andaba por el barrio, como uno más, con jeans y campera de cuero. 



El desfile de los integrantes de las organizaciones y las fotos con los dedos en V en el escenario son incesantes, mientras que abajo, en el playón – decorado con banderines que cruzan de lado a lado- las trescientas personas que participan del acto –incluidas Luisa y su familia- almuerzan bajo el tibio sol del otoño un exquisito guiso de arroz con pollo que sirven los organizadores de la jornada de homenaje: la Capilla y el Comité de Crisis, creado durante la pandemia y del que participan todas las organizaciones que realizan trabajo territorial en el barrio Padre Carlos Mugica.


Un rato antes, a media mañana, se produjo un hecho muy significativo: el Padre Nacho, a cargo de la parroquia, junto a Héctor Guanco, vecino y militante de La Cámpora, descubrió tres nuevas placas en la pared debajo de la cual descansan los restos mortales de Carlos Mugica: una de la legislatura porteña, por iniciativa de la compañera Maru Bielli y acompañada por la legisladora, y también militante de La Cámpora, Delfina Velázquez y sus colegas Victoria Montenegro, Magui Tiesso, Victoria Freire y Matías Barroetabeña, otra de varias instituciones del barrio, y la tercera, de La Cámpora Villa 31. 



Susurra un compañero que participa de la ceremonia, apretado entre los feligreses, militantes, vecinos: "No te das una idea lo que tenes que militar como organización para tener una placa propia en ese lugar".



Y así fue: en el barrio, La Cámpora inauguró su primera unidad básica en 2009 y nunca paró de trabajar –y crecer: hoy son cuatro las unidades básicas- en especial para fortalecer el vínculo entre la comunidad y el Estado, en el caso del nacional, a partir de los programas, herramientas e iniciativas que se crearon y desplegaron durante los dos gobiernos de Cristina primero, y del Frente de Todos, después, y en el caso de la Ciudad, para exigir que cumpla con sus deberes y responsabilidades.

Hace exactamente diez años, decíamos que para referirnos a la enorme figura del Padre Mugica, la palabra elegida era amor. El mismo amor, músculo solidario y empatía que este 11 de mayo de 2024 irradiaba la propia Capilla Cristo Obrero

Un rato después, Sofía González, ex comunera y una de las responsables de la organización en el barrio, contó que "cada día de militancia en la villa 31 nos fue dando la fortaleza necesaria para atravesar momentos difíciles y también nos dio la alegría de lograr batallas ganadas en busca de una realidad más justa e igualitaria. Que el barrio nos entregue esta placa, en el lugar donde descansan los restos del Padre Mugica, nos llena de agradecimiento, por ser abrazados en este día que para nosotros es histórico".



Luego del guiso, los organizadores llaman a moverse otra vez hacia el sector techado de la capilla, el patio techado en el que descansan los restos de Mugica, decorado con un busto, cartulinas con sus frases, fotos suyas con chicos, grandes, al frente de una misa, en las calles del barrio, banderas, velas y las placas, en el que se desarrollará un conversatorio sobre el pensamiento político del padre villero, un hombre comprometido con su fe y su tiempo que se jugó por Perón y hoy es faro, bandera y leyenda en cualquier barrio popular que lucha contra las injusticias. 



En 1967, Mugica se integró al Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, una corriente renovadora dentro de la Iglesia Católica, comprometidos con la realidad social y política del país y América Latina. A Carlos las desigualdades le dolían en el cuerpo y se dedicaba a ayudar al prójimo, día y noche, sin descanso. En el barrio rezó, celebró misa, bautizó y visitó a los enfermos que lo llamasen. Jugó al fútbol y comió asados con los vecinos. Predicaba con el ejemplo y soñaba con una sociedad justa, libre y soberana, sin explotadores ni explotados. Por eso se sumó a la política. 



Los panelistas del conversatorio son Fátima Cabrera (vecina y catequista del barrio que trabajó junto a Mugica); José Serrano (militante popular y ex vecino del barrio); Domingo Bresci (Padre integrante del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo); el Padre Gustavo Carrara (Obispo Auxiliar de Buenos Aires); Emma Almirón (amiga y discípula de Mugica), Taty Almeida, y Héctor Guanco, quien se irá un ratito después, al trote, para llegar a tiempo al Instituto Patria, en el que Cristina realizaría una actividad para entronizar a la Virgen de Luján, en honor al Padre Mugica. 



Del playón llega el sonido alegre de un chamamé, y también los gritos y las risas de un par de docenas de pibes que corren y se tiran de la parte más alta de los inflables. Algunas nubes grises tapan el sol, que a esta hora ya enfila hacia la muralla de torres de la Avenida Libertador.




Un hombre comprometido con su fe y su tiempo que se jugó por Perón y hoy es faro, bandera y leyenda en cualquier barrio popular que lucha contra las injusticias.

La Parroquia Cristo Obrero, que ahora está colmada de pueblo villero, es la misma edificación que sobrevivió a las topadoras del menemismo en 1996, cuando arrasaron con una parte del barrio para darle paso a la Autopista Illia, que se levanta ahí nomás, a unos metros de la capilla, gracias a dos actores políticos del barrio: los compañeros de la Juventud Peronista que militaban desde la recuperación de la democracia –algunos, con más canas, participan del conversatorio-, y el entonces arzobispo porteño Bergoglio. 



Tres años más tarde, el barrio escribirá otra página grande de su propia historia: la repatriación del cuerpo del Padre Mugica, desde el cementerio de la Recoleta a la Capilla que él mismo había fundado en 1970 y que ahora funge como casa anfitriona para celebrar su vida y obra pastoral y política.



Al consultar al Padre Nacho sobre la realidad social que se vive hoy en el barrio, el joven y entusiasta cura comenta que están con mucha incertidumbre y preocupación porque dejaron de recibir ayuda de Nación a través del servicio social y relata que “se están multiplicando las raciones de alimentos en los comedores y merenderos. Hay un crecimiento notable de la gente en situación de calle, y problemas de consumo, no sólo acá sino también en otras villas de la Ciudad. En nuestro centro de día, hasta marzo servíamos cien platos de comida y ahora estamos en trescientos”. 



La que tiene las palabras justas para pensar en lo que sigue es la compañera Paula Penacca, diputada nacional y militante de La Cámpora, presente en la actividad, quien a un costado de la capilla, y junto a compañeros y compañeras del Frente de Villas de la organización, comenta: “En este nuevo tiempo tan difícil, donde se promueve la cultura de la agresión y la crueldad, y que a la felicidad no se puede acceder de manera colectiva, es muy importante el ejemplo de Mugica. Y creo que es momento para que la militancia se aferre a la práctica política solidaria. Los compañeros y compañeras de las organizaciones populares que trabajan en el barrio, tal como el Padre Mugica, nos enseñan eso”.



La larga jornada de homenaje al padre villero, peronista e hincha de Racing, cierra ya caída la tarde con una homilía a cargo de otro cura villero: el monseñor Padre Carrara.

En ese mismo momento, del otro lado de la Ciudad, arranca otra conmemoración masiva en la calle a cargo de la Comisión Permanente de Homenaje al Padre Carlos Mugica: una marcha de antorchas desde la Plaza Salaberry, en Mataderos, hasta la iglesia San Francisco Solano, en Villa Luro, para trazar así el camino inverso que Mugica recorrió hasta su caer muerto por las balas de un comando de la Triple A.



En 1974, el Hospital Salaberry al que fue trasladado el Padre luego de ser acribillado en la puerta de la Iglesia San Francisco Solano, funcionaba en la actual Plaza Salaberry. Allí fue que los integrantes de la Comisión de Homenaje realizaron el acto de apertura. 

Lorena “La Tana” Crespo, comunera y responsable de La Cámpora en la Comuna 9, señaló que "en este momento de gobierno anarco-colonialista y política de la crueldad, el Padre Mugica nos interpela desde su profunda defensa de la justicia social en tanto dignidad de los seres humanos, y por eso celebramos su vida, su coraje y su mensaje contracultural de comunidad y amor”. También compartieron unas palabras el historiador Hernán Brienza y los compañeros de ruta de Mugica, Ema Almirón, Antonia Canizo y Tito Borda. Aparte, y con gran emoción, el actor Raúl Rizzo recitó el poema de Carlos "Meditación en la villa", que una vez más conmovió el corazón de quienes sueñan con una Patria más justa. Del acto, cuyo cierre estuvo a cargo del Padre Francisco "Paco" Oliveira del Grupo de Curas en la Opción por los Pobres, también participó Daniela "La Negra" Romero, comunera de la Comuna 10 y militante de La Cámpora.

La marcha de antorchas fue muy numerosa y recorrió, ya de noche, pasadas las 20 horas, la Av. Alberdi, desde Pilar hasta Donizzetti, donde se desvió por Zelada, hasta llegar a la Iglesia San Francisco Solano, en la que el Grupo de Curas en la Opción por los Pobres y los Curas Villeros realizaron una misa, ante el nutrido grupo de militantes - allí también dijeron presente nuestros compañeros y compañeras del Frente de Villas- vecinos y fieles, entre los que se pudo ver, chiquita y corajuda, a Nora Cortiñas. 



Como hace quince años, cuando la Comisión de Homenaje realizó la primera marcha de antorchas, la actividad finalizó frente a la iglesia, junto a un millar de vecinos y vecinas. Y en la misma vereda donde cayó asesinado Mugica se entonó, de manera fervorosa, la Marcha Peronista.