Editorial

Todxs al Congreso contra la Ley Bases

Con la bandera argentina

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¿Qué carajo pasa con la Ley Bases? Ecos del pasado en el presente: el escándalo de las carnes de 1935, el escándalo de la Banelco en el 2000, el escándalo de los Fondos Buitres en 2016. Las palabras de Máximo, ayer y hoy. Cuando la Patria está en peligro, ningún peronista puede hacerse el boludo. Acciones en todo el territorio nacional. Vamos al Congreso con todo lo que podamos.

por La Cámpora
16 may 2024

Ningún momento histórico es igual al otro; pero hay ecos que vienen del pasado y nos interpelan. En el Congreso de la Nación andan retumbando. 


En 1935 Lisandro de la Torre denunció en el Senado el llamado “escándalo de las carnes”, acusando de fraude a los frigoríficos británicos beneficiados con “trato preferencial” por el Pacto Roca-Runciman, y a ministros del gobierno de Agustín P. Justo de ocultar los balances de las empresas,  dentro de un panorama inaceptable de sumisión y humillación nacional que nos convertía “en la última factoría del mundo”. Aquellas estruendosas sesiones terminaron con el asesinato del senador Enzo Bordabehere, a manos de un matón a sueldo, luego de que el propio De la Torre fuera agredido por Luis Duhau, Ministro de Agricultura y antiguo presidente de la Sociedad Rural.


El 26 de abril del 2000, obtuvo media sanción en la Cámara Alta el proyecto conocido como “Ley Banelco”, que suponía una nueva flexibilización laboral. La reforma impulsada por Fernando De la Rúa contó con la venia de la CGT oficialista y con la colaboración de varios senadores del PJ. Entonces Hugo Moyano declaró que los votos habían sido comprados y tiempo más tarde el secretario parlamentario Mario Pontaquarto sostuvo que las coimas fueron pagadas con dinero de la SIDE. El recorte de derechos, el ajuste fiscal, el endeudamiento externo y las desregulaciones que aprobó el Congreso no contribuyeron a la gobernabilidad, sino que aceleraron el estallido de diciembre del 2001.

El recorte de derechos, el ajuste fiscal, el endeudamiento externo y las desregulaciones que aprobó el Congreso no contribuyeron a la gobernabilidad, sino que aceleraron el estallido de diciembre del 2001.

El 15 de marzo de 2016 la Cámara de Diputados se dispuso a votar la ley de “Deuda Pública”, que autorizaba al Poder Ejecutivo a presentarse ante el juzgado de Thomas Griesa en Nueva York y pagar más de lo que los fondos buitres reclamaban. Fondos que se dedicaron a comprar diminutos porcentajes de nuestra deuda pública defaulteada en 2001, que rechazaron en amplia minoría las reestructuraciones de Néstor y Cristina y pusieron a nuestra nación en jaque. Fondos a los que el gobierno de Cristina confrontó dentro de la Argentina y en el exterior, contra los que habíamos logrado consensuar marcos legales en las Naciones Unidas, para que no sigan depredando países en crisis. Fuera de la Cámara, en la Plaza de los Dos Congresos, 20.000 personas se congregaban a decir que no. Que pagarle cash a los más rancios especuladores del sistema era postrar nuestra patria, y abriría las puertas a la rapiña de la bicicleta financiera, la deuda y la fuga. Ahí estuvimos, pero fuimos pocos. No alcanzó para que quienes nos manifestamos afuera consiguiéramos mover las paredes de adentro.

Entre bastidores, en los pasillos y despachos del palacio, el gobierno de Mauricio Macri juntó los votos que necesitaba, asistido incluso por muchos que habían llegado a sus bancas representando al peronismo. Algún diputado que hoy es funcionario dijo que votaba “con la nariz tapada”. Vale la pena recordar las palabras de Máximo Kirchner en aquella sesión:

“Escuché atentamente al presidente electo cuando dijo que si se equivocaba, o si nosotros observábamos un error, se lo marcáramos. Podemos estar equivocados o no, pero entendemos que es un error y tenemos la libertad de hacerlo, sin eso implicar que se pongan palos en la rueda. Yo sinceramente creo que lo que le estamos pidiendo es que vayan y negocien mejor, no es más que eso. Es el 7%, que no haya tanto apuro, que no cedan tan fácil a la extorsión. A 70 años de Braden o Perón, no digan Braden. Que podemos negociar mejor todos juntos. A 200 años de la independencia no digamos dependencia.”


Hoy el Senado se encuentra en una encrucijada parecida. La Ley Bases es poner el cartel de venta del país, como dice la compañera Mayra Mendoza. El fin a la posibilidad de jubilarse, la entrega de los bienes naturales, la renuncia a los derechos laborales conquistados hace ochenta años. Los negociadores de poca monta del oficialismo ofrecen alguna media obra, alguna media privatización y algún medio presupuesto universitario a cambio de los votos que le faltan. ¿Podrán comprar votos con un par de medias? Entendemos a quienes tienen responsabilidades de gobierno y ven a sus provincias asfixiadas. Pero bajo ningún punto de vista la solución puede ser agarrar alguna miguita a cambio de 30 años de sometimiento. ¿No es mejor construir una mayoría parlamentaria opositora que nos permita defender los recursos de las provincias argentinas con un criterio de justicia y equidad? No se pongan pálidos y den pelea junto a nosotros. 

Cuando la Patria está en peligro, ningún peronista puede hacerse el boludo, y mucho menos dedicarse a hablar pelotudeces. Por eso estuvimos el fin de semana pasado en todo el país conversando con nuestros compatriotas sobre el daño de la Ley Bases. Por eso este jueves nos formamos en todas las unidades básicas sobre sus consecuencias. Por eso nos entusiasmamos cuando, a propuesta de la Juventud Peronista, el Consejo Nacional del Partido Justicialista resolvió instar a los senadores y diputados afiliados a rechazar total y completamente el proyecto; como también convocar a toda la militancia y al pueblo en su conjunto a movilizar al Congreso y en cada plaza del país el día que se vote.

El Consejo Nacional del PJ resolvió instar a los senadores y diputados afiliados a rechazar total y completamente el proyecto; como también convocar a toda la militancia y al pueblo en su conjunto a movilizar al Congreso.

En el canal de streaming Gelatina, Máximo recordó aquella votación de Fondos Buitres, y planteó que no nos puede volver a pasar lo mismo. El pueblo argentino debe movilizarse masivamente. Que retumben los ecos de la historia, que retumben los cantos y los bombos de la Plaza dentro del Palacio; para que aparezcan los cuatro votos que faltan.


Por eso convocamos todes, todos, todas. Con todo lo que podamos. Y como lo que estamos defendiendo es a nuestro país, vamos con la celeste y blanca. Así que ya saben amigues: alerta y movilización. Cuando la viuda de Videla ponga la fecha, vamos al Congreso con la bandera argentina. Vienen todes, convocá.