Derechos Humanos

Memoria, Verdad y Justicia para las víctimas de Campo de Mayo

Esta semana fueron condenados genocidas por los vuelos de la muerte realizados desde Campo de Mayo y por los delitos de lesa humanidad cometidos en ese centro clandestino de detención. Las penas van desde 4 años a prisión perpetua.

El lunes, en un fallo histórico, el Tribunal Oral Federal N°2 de San Martín condenó a prisión perpetua a tres cuadros jerárquicos del Batallón de Aviación 601, Luis del Valle Arce, Eduardo Lance y Delsis Ángel Malacalza, y a un excomandante de Institutos Militares, Santiago Omar Riveros, como responsables de los llamados vuelos de la muerte, un mecanismo de exterminio utilizado en la dictadura cívico militar.

Es la primera vez que la Justicia de nuestro país reconoce lo que hace años denuncian los organismos de Derechos Humanos: en Campo de Mayo se utilizaron aviones del Ejército para eliminar a personas detenidas desaparecidas, adormeciéndolas y arrojándolas al Río de la Plata o al Mar Argentino. La sentencia dictaminada por los jueces Walter Venditti, Esteban Rodríguez Eggers y Matías Mancini marca un hito al registrar la existencia de los vuelos de la muerte.

Es así como el Tribunal de San Martín los declaró culpables por el allanamiento ilegal, la privación ilegal de la libertad, la imposición de tormentos y el homicidio agravado de cuatro personas cautivas en el centro clandestino de detención, tortura y exterminio “El Campito”, cuyos cuerpos fueron encontrados en la costa de nuestro país entre 1976 y 1978: Adrián Enrique Accrescimbeni, Juan Carlos Rosace, Rosa Eugenia Novillo Corvalán (que estaba embarazada al momento de su desaparición) y Roberto Ramón Arancibia.

Como parte de la sentencia, el Tribunal ordenó una medida reparatoria en donde se le exige al diario Clarín que modifique una nota publicada el 24 de noviembre de 1977 titulada: “Buscan a familiares de dos niños abandonados”. Los niños no habían sido abandonados como afirmara la prensa cómplice, eran los hijos de Arancibia y de María Eugenia Zago, su compañera, ambos militantes del PRT detenidos desaparecidos.

Asimismo, hoy se conoció el veredicto del juicio de la Megacausa Campo de Mayo que investigó los delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura cívico militar en ese centro clandestino de detención, donde hubo más de 5.000 víctimas. Durante el proceso judicial, declararon 765 testigos y fueron juzgados 22 acusados, de los cuales resultaron 19 al final del juicio (dos murieron y uno fue separado por enfermedad irreversible).

El Tribunal Oral Federal N°1 de San Martín condenó a prisión perpetua a Santiago Omar Riveros, Eugenio Guañabens Perelló, Luis del Valle Arce, Luis Sadi Pepa, Carlos Javier Tamini, Carlos Eduardo José Somoza, Miguel Conde, Mario Rubén Domínguez, Franciso Rolando Agostino y Luis Pacífico Britos. A su vez, Bernardo Caballero recibió una condena de 20 años de prisión; Carlos Alberto Rojas de 13 años; Hugo Miguel Castaño Monje de 22 años; Roberto Julio Fusco de 11 años y seis meses; Carlos Daniel Caimi de 4 años, Arnaldo Julio Román de 9 años y seis meses, Ramón Brito Cabrera de 10 años y seis meses, Federico Ramírez Mitchell de 11 años y Alfredo Oscar Arena de 12 años.

Estas condenas son consecuencia de años de lucha de los organismos de Derechos Humanos, de gobiernos nacionales y populares que les abrieron las puertas de la Casa Rosada, de un pueblo organizado que mantiene vivas las banderas de Memoria, Verdad y Justicia, que cada 24 de marzo sale a las calles masivamente para alentar el Juicio y Castigo y para que Nunca Más pretendan convencernos del olvido y la reconciliación con quienes torturaron, desaparecieron, violaron, secuestraron y asesinaron cobardemente a nuestros compañeros y compañeras.

 

 

Ciudad de Buenos Aires
Te fuiste el mismo día que Hebe, seguro agarrada de su mano. Compañera imprescindible, de la escucha atenta y amorosa. De las que ponían el cuerpo en cada consejería, olla, jornada solidaria y movilización. De convicción fuerte: no hay justicia social sin amor, no hay amor si no hay deseo.