Ellos Dicen

Ah pero en el Senado

“La pícara solterona” (Sex and the single girl) es una comedia norteamericana estrenada en 1964, en la que Tony Curtis interpreta -según él mismo y con orgulloso sarcasmo- al “más rastrero periodista de la más rastrera y traidora de las revistas sensacionalistas”. En esa película aparece por primera vez la frase “No dejes que la realidad te arruine un buen titular”.

Hoy leemos en los dos diarios de mayor circulación del país: 1) “Sin Cristina, los senadores hicieron su primera prueba de sesión virtual”; 2) “Bajo la supervisión de Cristina, el Senado se alista sin fallas para su primera sesión virtual”.

¿La prueba salió bien porque no estuvo Cristina? ¿Es mufa? Pero al final sí estuvo. Entonces, ¿en qué quedamos?

La noticia es buena y además bastante simple pero de alguna manera la realidad no logra impedirle a los diarios publicar cosas tan contradictorias. Para entender mejor por qué tienen que apelar a este experimento literario tan forzado, repasemos la seguidilla de titulares sobre el tema: “Cristina presiona a la Corte Suprema”; “La Corte Suprema rechazaría el pedido de Cristina para que garantice la validez de las sesiones virtuales en el Senado”; “Por unanimidad, la Corte rechazó el pedido de Cristina Kirchner de validar una sesión virtual del Senado”; “Cambiemos le exige a Cristina Kirchner una reunión del Senado para poder realizar sesiones virtuales”; “Senado: Juntos por el Cambio rechazó la sesión virtual con Cristina Kirchner sola en el recinto y pidió modificaciones”.

Casi nadie entendía mucho la cuestión porque es un toque compleja pero como siempre la razón era el capricho de esta señora de pelearse porque sí. Ya que después de todo la prueba salió bien, no viene mal recordar cómo llegamos hasta acá.

La presidenta del Senado presentó en la Corte Suprema una acción declarativa de certeza para poder realizar una sesión virtual. La intención era que tanto diputados como senadores se quedaran tranquilos (que tuvieran certeza) de que la Corte Suprema no se opone a la validez de una sesión virtual dado el contexto de pandemia. O sea, que si el Congreso decide por mayoría sancionar una norma, no venga la Corte a decir que no es válida porque no fue votada en forma presencial. Teniendo en cuenta que los legisladores podrían aprobar una ley que establezca un aporte solidario de parte de los más millonarios del país, sería conveniente que si el Tribunal Superior decide defenderlos, por lo menos le explique a los argentinos sus argumentos “de fondo” y no se esconda en los “de forma”.

Dos días después, los presidentes del bloque del PRO y de la UCR presentan una nota diciendo que estaban en desacuerdo con la presentación porque “no existe tal gravedad institucional, en ninguna de las acepciones del término” y -sacando chapa de héroes- agregan que si el personal de la salud, como de seguridad o los empleados de los supermercados, entre muchos otros continúan haciendo su trabajo, entonces los legisladores deberían hacer una sesión normal, presencial, en el seno del congreso. Por un momento se olvidaron de que la mayoría de los legisladores son población de riesgo por la edad y que viajar desde sus provincias a la capital, donde se concentra el principal foco de la enfermedad, generaría un grave peligro de llevar más casos a lugares en los que el virus está más controlado.

Además, de pronto muy independientes del Poder Judicial, afirman que “tampoco puede admitirse que se deje supeditada la actividad del Congreso a una hipotética resolución judicial, que es un precedente que no podemos convalidar”. Lo mismo dijo el Procurador interino Eduardo Casal (interino porque Macri lo nombró por decreto y no tiene la ratificación del Senado como exige la Constitución).

Falla la Corte. Por un lado el presidente del tribunal, Rosenkrantz, vota por el rechazo “in limine”, o sea no meterse y dejar abierta la posibilidad para después poder anular cualquier decisión por el formato de la sesión. En cambio el resto de los jueces, por mayoría, deciden otorgar la certeza de la validez de las sesiones virtuales, aunque en lo formal rechazan el pedido. O sea, le dan la razón a la presidencia del Senado y al mismo tiempo los diarios titulan “La Corte rechazó el pedido de Cristina de validar una sesión virtual del Senado”. Ah pero en el Senado…

En el Senado se propuso que cada senador vaya a un organismo oficial de su provincia para garantizar una buena conexión y soporte técnico. Respuesta de la oposición: No, querían que cada presidente de bloque fuera al recinto en capital y que los que quisieran se quedaran en su casa. Se contestó que eso marcaría diferencias entre senadores cuando todos son iguales y que las conexiones hogareñas pueden fallar, con los problemas políticos que eso implicaría. Al final se aceptaron todas las propuestas de la presidencia porque eran evidentemente más prácticas y razonables y a pedido de la oposición se extendió el tiempo de las intervenciones y se estableció que estuvieran presentes en el recinto todas las autoridades de la Cámara.

Todos los caminos conducen a Roma. Esta vez encontraron una forma muy curiosa para defender a los más millonarios tratando de impedir que el Congreso sesione. Unos, sobreactuando las ganas de sesionar en persona; y otros, no resolviendo un asunto para después anularlo. Lo que se dice, lo que se hace y lo que se quiere. Realidades y titulares.

Después de chicanas y palos en la rueda llegamos hasta acá. Se hizo la prueba y salió bien. Respetando y cumpliendo las medidas sanitarias para protegernos entre todos, el Congreso va a poder sesionar y sancionar leyes que se necesitan con urgencia. Qué mejor homenaje este ejercicio de realidad virtual para recordar que un día como hoy pero hace exactamente un año Cristina presentaba el libro que decidió titular “Sinceramente”.

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