Derechos Humanos

Con las Madres no

El Gobierno de Mauricio Macri otra vez avanza sobre uno de los símbolos de mayor dignidad de nuestra patria.

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Procesaron nuevamente a Hebe, nuestra Hebe, con argumentos falaces, mentirosos, amañados. Y utilizan esos argumentos porque no pueden ni quieren decir la verdad. Les gustaría procesarla, a ella y a todas las Madres, por haber sembrado el ejemplo de la revolución, por haber mostrado el camino de no bajar los brazos ni la cabeza, por haber hecho realidad el sueño de la casa propia y el trabajo digno.

Ellos quieren borrar las huellas de su lucha, por eso sacan los pañuelos de la Plaza de Mayo o intervienen su universidad. Como si eso pudiera sacar del corazón y la memoria los miles de jueves dando vueltas contra la injusticia, contra el dolor, contra la impotencia. Pero no van a poder. Ni con ella ni con nosotros.

El macrismo ensaya, con este intento, una operación de doble sentido. Porque no sólo ataca a las Madres y lo que ellas simbolizan, sino que con eso trata de tapar una realidad que se les muestra cada vez más difícil.

La realidad de millones de compatriotas que cada vez están peor desde hace más de dos años; con menos trabajo, con menos derechos. La realidad de que el cuento de la pesada herencia encuentra su límite cuando hay que llenar la heladera, pagar el gas, llevar a los chicos al colegio o a los viejos al médico. Ahí no hay cuento que valga. Como no hay cuento que valga a la hora de querer ocultar que cuando todos estamos a la altura de la historia podemos construir acuerdos en el Parlamento y en la calle para defender a la Patria.

Lo cierto es que ni la difamación y encarcelamiento de luchadores populares, ni la persecución de opositores, ni la amenaza de despidos y sanciones ni ninguna de las estrategias elaboradas por sus expertos en cinismo han alcanzado para mantener la mentira.

Es a esa realidad a la que el Gobierno le tiene pavor. Una realidad donde los jóvenes caminan junto con las Madres. Y los trabajadores, y las mujeres y los desposeídos. Y cuando ellas ya no puedan todos nosotros vamos a poder por ellas. Así nos lo enseñaron a lo largo de más de 40 años. Y nosotros hemos aprendido la lección.