Política

La soberanía no se negocia

La Alianza Cambiemos ha venido a desandar todas las políticas impulsadas durante más de una década en relación a nuestra Causa Malvinas, es por ello que en tiempos en los que nuestra soberanía es utilizada como pieza de negociación, defender la memoria de nuestros héroes y los derechos soberanos en el Atlántico Sur es un deber de todos los argentinos.

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Por Secretaría de Políticas Internacionales

El 30 de marzo de 1982, el movimiento obrero argentino paralizó el país y desafió al estado de sitio de la dictadura copando la Plaza de Mayo para pedir paz, pan, trabajo y democracia. “Luche y se van” decía una de las banderas que quedó eternizada en una foto de aquel día emblemático que culminó con una represión feroz de la policía y las fuerzas armadas.

La contundencia de la medida de fuerza y la masividad de la movilización evidenció la debilidad de la dictadura. La resistencia incansable de las Madres de Plaza de Mayo junto a militantes de los derechos humanos ya para ese entonces habían logrado romper el cerco mediático que ocultaba el genocidio en marcha desde el 24 de marzo de 1976, generando una fuerte condena y presión internacional contra el gobierno militar argentino. El pueblo perdía el miedo y la dictadura tambaleaba.

El manotazo canalla y desesperado de los milicos para evitar el derrumbe total fue apelar al sentimiento más genuino y profundo del sentir nacional: la recuperación de nuestras Islas Malvinas. Y fue así que embriagados de poder, improvisación e impunidad, Galtieri y compañía embarcaron al Estado Argentino en una aventura bélica a contramano de años de efectiva diplomacia, siendo la Resolución 2065 de la Asamblea General de las Naciones Unidas el hito fundamental.

Como siempre, fueron nuestros pibes, los hijos de la Patria profunda, los que tuvieron que bancar los trapos de esta decisión trasnochada e irresponsable. Sin abrigo, comida ni equipamiento adecuado para la hostilidad del clima y las capacidades militares del enemigo, nuestros compatriotas combatieron con heroicidad y entrega.

No solo enfrentaron al ejército británico y a la hostilidad del clima austral, nuestros  soldados argentinos padecieron torturas y vejaciones por una parte de la oficialidad que, siendo partícipe de la represión en el marco del terrorismo de estado en los años anteriores, continuó la violación de derechos humanos a compatriotas durante la guerra.

Tuvimos  que esperar casi treinta años para poder denunciar estos crímenes. En el  marco de una política de recuperación y reconstrucción de la memoria, la verdad y la justicia impulsada por Néstor y Cristina Kirchner, se presentaron las denuncias por violación a los derechos humanos las cuales se encuentran actualmente en curso en el Juzgado Federal de Río Grande.

Esto fue acompañado por una política de reparación de derechos de nuestros ex combatientes, ante lo que se estableció la atención médica gratuita a través del PAMI, el otorgamiento y mejora de Pensiones honoríficas y el impulso de una jubilación de carácter especial.

Fue también durante el gobierno de Cristina Kirchner que el Gobierno Nacional solicitó a la Cruz Roja Internacional y al Equipo Argentino de Antropología Forense su colaboración para identificar los restos de los 123 soldados argentinos sepultados en el Cementerio de Darwin en Malvinas, tarea que sigue en marcha gracias al empuje de centros de ex combatientes y organismos de derechos humanos.

Sin embargo, la mejor forma de honrar la entrega de nuestros héroes que combatieron en las Islas Malvinas en 1982, fue el impulso de una política internacional soberana y un reclamo firme ante organismos internacionales.

Durante 12 años se promovió una reafirmación permanente de los derechos soberanos de la República Argentina sobre las Islas Malvinas e Islas del Atlántico Sur, lo cual cosechó apoyos regionales y globales que se reflejaron en el contundente respaldo que nuestro reclamo alcanzó en el seno de la Asamblea de las Naciones Unidas (El G-77 más China, Rusia, MERCOSUR, UNASUR, CELAC, la Cumbre Iberoamericana y los 54 países del África, entre otros foros internacionales, se manifestaron solidarios con la Argentina).

Sin embargo, las políticas impulsadas durante más de una década en lo relativo a la Causa Malvinas, las cuales parecían haber sedimentado  una verdadera política de Estado en la que la totalidad del sistema político se encontraba comprometido y consustanciado (Declaración de Ushuaia – 2012), han sido desandadas desde el 10 de diciembre de 2015 a la fecha.

Desde el inicio del gobierno de la Alianza Cambiemos hubo un peligroso retroceso en la intensidad del reclamo argentino respecto Malvinas. Evidenciando una verdadera desmalvinización de la política exterior argentina, el presidente de la Nación ha bajado el nivel diplomático del reclamo soberano omitiendo pronunciarse sobre el tema y relegando la cuestión a una dimensión meramente formal.

Desde el inicio de la gestión Macri se dejaron de emitir comunicados oficiales para repudiar el incremento de la militarización, se decidió bajar de rango la Secretaría de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los Espacios Marítimos Circundantes de la Cancillería; reiteradamente se omite o designa erróneamente a nuestras islas en publicaciones oficiales de organismos nacionales.

Esta gestión actual de  “desmalvinización” de la política exterior terminó de oficializarse con el bochornoso Comunicado Conjunto (N° 304/16) de la Argentina y el Reino Unido emitido por ambas Cancillerías el martes 13 de septiembre, en medio del foro de negocios presentado por la prensa como “Mini Davos”.

Este acuerdo, establece “remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos”, fue rechazado por la inmensa mayoría de los expertos en la materia y organismos de ex combatientes, entendiendo que todo lo que contribuya a afianzar la presencia Británica en los territorios usurpados va en contra de la Constitución Nacional.

No es casual que este acuerdo haya sido firmado durante una ronda de negocios. Durante toda la gestión de la Canciller Malcorra, la Causa Malvinas ha funcionado como un instrumento de negociación: primero en su intento de lograr el apoyo para ser designada Secretaria General de las Naciones Unidas; luego para conseguir ayuda financiera para apuntalar el desastroso desempeño económico del gobierno de Mauricio Macri.

La nula condena por parte del Gobierno Nacional al avance de la exploración ilegal de parte de empresas británicas en la Cuenca Malvinas y el otorgamiento a la empresa American Jet S.A. dela explotación de la ruta aérea Neuquén – Comodoro Rivadavia – Islas Malvinas (Resolución 136-E/2017 del Ministerio de Transporte) para el abastecimiento del archipiélago parecen haber sido la moneda de cambio.

El 20 de marzo pasado, el Ministro de Comercio británico Greg Hands anunció en su visita al Senado de la Nación el lanzamiento de una línea de financiamiento por 1.000 millones de libras (equivalentes a 1.250 millones de dólares) otorgada por la UK ExportFinance para proyectos de comercio bilateral con el Reino Unido con “las mejores tasas” del mercado.

No hay dudas que en la Causa Malvinas se explicita la existencia de proyectos de país con modelos de desarrollo e inserción internacional diametralmente opuestos.

La clásica consigna de “Patria SI; Colonia NO” no es anacrónica ni mucho menos. La presencia de la base militar más grande de la OTAN a escasos kilómetros de la Isla Grande de Tierra del Fuego es una amenaza para la paz en la región suramericana y la seguridad de nuestro Pueblo. Este enclave colonial también resguarda el avance de la exploración ilegal de recursos hidrocarburíferos por empresas británicas violando la Resolución de la ONU 31/49 –la cual insta a no introducir modificaciones unilaterales en la zona-, y es una constatación de la persistente vocación colonialista del Reino Unido de Gran Bretaña en el Atlántico Sur.

Ante este escenario no hay margen para ensayar políticas de “buenos vecinos”. La vía para la recuperación efectiva de nuestra soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los territorios marítimos circundantes de ninguna manera pueda ser la genuflexión. Es necesario consolidar una verdadera política de Estado firme y consistente que demuestre a la comunidad internacional que la Cuestión Malvinas es una verdadera causa Nacional. La memoria y el honor de nuestros ex combatientes y compatriotas caídos en combate de Malvinas nos demandan estar a la altura de las circunstancias.

Al cumplirse 35 años del inicio del conflicto bélico y con motivo de una nueva conmemoración del Día del veterano y de los caídos en la Guerra de Malvinas, reafirmamos nuestra más profunda convicción, LA SOBERANÍA NO SE NEGOCIA, Domingo 2 de Abril,  15.30 en Plaza de Mayo.

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