Editorial - Por Santiago Barassi

Macri y Malvinas: La soberanía nacional y la memoria de nuestros héroes como un negocio

Decían nuestros abuelos que había cosas que no se compraban ni se vendían: los amigos, la familia, la patria. Esos valores que son parte de la fibra sentimental del pueblo argentino no forman parte de la ética de la Alianza Cambiemos y su equipo de CEO’s y tecnócratas.

A última hora del martes pasado, la Cancillería argentina en conjunto con su contraparte inglesa emitieron un comunicado oficial en el que se detallan los puntos que forman parte de la nueva “agenda positiva” de la relación bilateral entre ambos países. Los 10 puntos -y en especial el relativo al “Atlántico Sur”- son la oficilización del alarmante proceso de desmalvinización que el gobierno de Mauricio Macri viene impulsando desde su asunción en diciembre pasado.

Tirando por la borda los consensos y apoyos internacionales alcanzados durante los últimos 12 años en favor de la posición argentina, el macrismo se dispone a avanzar en una serie de acuerdos con Gran Bretaña sin poner en discusión la disputa de soberanía ni condenar la amenaza que representa para nuestro país y toda la región suramericana la base militar de la OTAN emplazada en las Islas Malvinas.

Es casi una pesadilla leer que el Gobierno Argentino acuerda “remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos”, cuando empresas petroleras inglesas vienen desarrollando exploraciones ilegítimas en la zona marítima en litigio que violan lo establecido por las Naciones Unidas (Resolución 31/49) y a la Ley 29.615.

El otro asunto que se incluye es el relativo a los vuelos. Según la información que consta en el comunicado, se acordó aumentar los vuelos entre el archipiélago y terceros países, fijándose “dos escalas adicionales mensuales en territorio continental argentino, una en cada dirección” pero sin especificar las condiciones. Al referirse a vuelos a terceros países excluye la posibilidad de que Aerolíneas Argentinas preste ese servicio. Vale señalar que en 2012 el Gobierno Argentino había ofrecido dos vuelos semanales de Aerolíneas Argentinas entre el continente y las islas.

Este anuncio tiene lugar en medio de la realización del Foro de Inversión y Negocios de la Argentina, más conocido como el “mini-Davos”, un encuentro en el que CEO’s de multinacionales, directores de bancos y funcionarios de alto rango de las “países potencia” debaten como aprovecharse de las facilidades que la necesitada gestión Macri está dispuesta a brindar al capital transnacional con tal de concretar la postergada “lluvia de inversiones”. De hecho, el vicecanciller británico Sir Alan Duncan participó junto a Susana Malcorra en uno de los paneles del foro, momentos antes de reunirse para sellar el preacuerdo bilateral entre ambos gobiernos.

No caben dudas que la Causa Malvinas es una pieza de negociación para la Alianza Cambiemos. No solo para seducir a los inversionistas y empresas británicas que quieran hacer negocios en el Atlántico Sur, sino también para las ambiciones personales de Susana Malcorra, quien parece decidida a claudicar ante cualquier exigencia con tal de garantizar el apoyo de Gran Bretaña a su candidatura a la Secretaría General de la ONU. Es paradójico que para esto, la Ministra de Relaciones Exteriores omita su deber como funcionaria de exigir al Reino Unido el cumplimiento de las múltiples resoluciones referidas a la Cuestión Malvinas emitidas justamente por el organismo que ella pretende dirigir.

Durante la campaña electoral advertimos que la defensa de nuestra soberanía nacional no era parte de los principios de la Alianza Cambiemos. No era campaña del miedo sino memoria de ese Macri que en 1997 decía “que las islas Malvinas serían un fuerte déficit adicional para la Argentina”. La situación es grave. La memoria de nuestros compatriotas que dejaron la vida en nuestras Islas y el buen vivir de las futuras generaciones de compatriotas, están en juego. Nosotros siempre vamos a ir al frente.

Señor presidente, pensamos diferente: La patria no se vende.