Editorial -

Métodos

El ciclo denuncia indignada – desmentida vía la realidad misma – calificación como “polémica” de la situación, sea cual fuere – disolución en la misma nada de eso que se había denunciado, es parte del hacer de una parte del periodismo en los últimos años. Como ejemplo palmario de este modelo, el caso del regreso de la Fragata Libertad a Buenos Aires es esclarecedor. Sin embargo, esa manera vil de iluminar lo que no existe, también oculta cosas que no se dicen y estaría bueno contar.

Por Franco Vitali (*)

El “Método Feinmann”, por más perverso y poco profesional que parezca, no deja de ser llamativamente rústico:

1- Inventar cualquier cosa para difamar a alguien o algo, en lo posible con gestos de fingida indignación y aires de soberbia. El objeto de la mentira preferentemente debe ser el gobierno nacional, la militancia juvenil, el debate sobre el aborto o la despenalización de la marihuana o cualquier cosa que tenga olor a zurdito.

2- Cuando se desmiente la falacia, se insiste tercamente usando como único argumento un tono desafiante de guapito de derecha. En definitiva, los que utilizan este método ya no tienen ninguna reputación profesional que defender.

3- Posteriormente, lo que empezó siendo un mentira inventada por Feinmann queda transformada en una “polémica”.

4- Esta nueva “polémica” se suma a otras “polémicas” anteriores que tienen en mismo génesis (mentira-desmentida-polémica) para terminar todas juntas en un articulo periodístico en internet.

5- Por último, pasa un tiempo y todo queda en la nada.

Periodismo que le dicen. En fin…

Así arranca esta una nota de Infobae: “El regreso de la Fragata Libertad –que llega hoy a la Capital rodeada de polémica por el rumor sobre la presencia de militantes a bordo- pone en foco el uso que el Gobierno le ha dado a instalaciones militares”.

La única fuente de información sobre la “presencia de militantes a bordo” (de La Cámpora, por supuesto) fue una mentira disparada al aire por Feinmann, sin ninguna base de seriedad más que la impunidad que sienten este tipo de periodistas de que el método comentado anteriormente termina indefectiblemente en el punto 5.

Es muy probable que la mayoría de los habitantes de nuestro país ni se enteren de esta pavada de Feinmann, ni sobre su desmentida, ni sobre su papelón al aire. Entre ellos tampoco creo que puedan enterarse los militantes de La Cámpora, de Unidos y Organizados que junto a organizaciones no gubernamentales, sociales y políticas, desde hace días están en Córdoba dando una mano en las trágicas inundaciones brindando ayuda con hidrolavadoras, bombas para retirar agua y otras tareas de limpieza, además de la entrega de agua, ropa y elementos de limpieza.

Sin embargo, creo oportuno aprovechar estas líneas y la “polémica” de Feinmann para compartir algunas reflexiones sobre la exitosa campaña del gobierno Nacional “Verano de Emociones”, organizada por el Ministerio de Cultura en la que participaron todos los ministerios, que abarcó cinco puntos del país.

En total, disfrutaron de las diversas propuestas del Gobierno Nacional más de 2 millones de personas en todo el país. Participaron más de 5000 artistas y miles de familias aprovecharon para hacer trámites como dni, pasaporte, obtener la antena de la TDA o iniciar los trámites para el Progresar y Procrear. El punto de Mar del Plata fue el más concurrido, superando el millón de personas que disfrutaron en forma gratuita de recitales, paseos culturales y científicos, ferias de artesanías y otras actividades con muy buen nivel de contenido educativo, de prevención y de difusión de derechos. Más de 300.000 personas visitaron la Fragata Libertad (Sí, la misma que muchos Feinmanns aconsejaban y hasta exigían que se la teníamos que regalar a los fondos buitres!).

Nunca está de más remarcar que una propuesta cultural como esta es parte de un sinnúmero de decisiones políticas tomadas por un gobierno popular que ya lleva 12 años redistribuyendo la riqueza, generando millones de puestos de trabajo y devolviéndole a nuestro pueblo los derechos, las conquistas y los sueños que desde la última dictadura militar habían sido robados por un minúsculo sector de poder.

El éxito rotundo de esta temporada que rompió todos los récords en cuanto a turismo y consumo refleja contundentemente que el pueblo argentino recuperó la dignidad de disfrutar sus vacaciones porque tiene trabajo. Muy distinto era el país que recibió Néstor Kirchner cuando en el 2003 comenzó a dar vuelta la historia, con 50 % de pobreza, 20 % de indigencia.

A esto se le suma la gran transformación cualitativa del Estado que Cristina viene conduciendo desde la presidencia. A diferencia de aquellos ministerios vetustos, oscuros, que sólo se ocupaban de encontrar la excusa burocrática para justificar negativas, hoy cada ministerio tiene una inmensa y hasta obsesiva dimensión territorial. Para que el Estado llegue al pueblo de forma directa, cara a cara.

Por último, nobleza obliga, y de la misma manera que decimos que los gobiernos de Néstor y Cristina fueron los primeros que después de Perón le reconocieron a los jubilados sus derechos, desendeudaron el país, protegieron el trabajo argentino y defendieron la soberanía, también admitimos con toda humildad que no fueron ni los primeros ni los únicos en realizar actividades culturales en la Base Naval, ni que contrataron bandas para realizar recitales gratuitos.

Ya veremos si el “método Feinmann” de investigación descartable, alguna vez empieza a mentir sobre las actividades culturales y deportivas que organiza el gobierno de la Provincia de Buenos Aires o si alguna vez se anima a preguntarle a algún funcionario de cultura del gobierno de Macri cuánto cobran las bandas que contrata.

Mientras tanto, nosotros seguiremos con nuestro propio método: trabajando, militando, gestionando y construyendo la patria que de la mano de Néstor y Cristina volvimos a tener todos los argentinos.

(*) Publicado el 27/02/2015 en Télam