Ellos Dicen

Chicos, chicos, contestó Ricky Roa

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De toda la columna en respuesta al material que distribuimos antes de ayer a lo largo del país, hay una frase de Ricardo Roa que es cierta: lo primero es lo primero. Y lo primero es agradecerle a todos los compañeros de los diarios Clarín, La Nación, Perfil, Infobae y el resto de sus repetidoras por ampliar la repercusión de la actividad, y hasta tener la generosidad de republicarse entre sí mismos sus propias columnas, un fenómeno que como jóvenes nunca habíamos visto y del cual nos han hecho sentir parte.

Tampoco habíamos visto nunca a un columnista de fuste dentro del Grupo tener que salir instantáneamente a responder un simple volante, una acción que comprendemos perfectamente como forma de ordenar una línea editorial que durante todo el día discutió consigo misma acerca de qué decir sobre ese material, y otro motivo más que nos llenó de orgullo en el día de ayer.

Pero debemos decir, también, que es nuestra responsabilidad romper con este clima de cordialidad para manifestar que así como reconocemos una cosa también debemos señalar las otras. Como por ejemplo esa idea que esbozó el columnista de Clarín al afirmar que la parodia al diario Clarín supone “un reconocimiento a este diario”. Que toda parodia implica una admiración respecto del parodiado puede estar bien como idea para quien tiene que publicar una columna rápida, en cinco minutos, para ordenar la línea editorial de ¿un? diario: pero difícilmente resista mucho más que eso. Con esa lógica de que la parodia es un síntoma de admiración, bien podría decir uno que Charles Chaplin en El Dictador no hizo sino reflejar admiración por Adolf Hitler, o que la imitación que hace el programa Periodismo Para Todos de Máximo Kirchner no es sino una manifestación inconsciente de sus protagonistas de militar en La Cámpora. No lo creemos, sinceramente.

Menos entendemos en qué sistema de valores es más grave parodiar a una empresa o a un objeto que a una persona, tal como lo hacen ustedes a través de los canales, diarios y webs ​que tienen a lo largo y ancho del país, con mucho menos tacto y a veces, francamente, agraviando personalemente a infinidad de políticos, dirigentes y personalidades de nuestro país.
Tampoco podemos dejar de señalar, hay que decirlo, que no es cierto que Ricardo Roa no pueda escribir mejor que nosotros ese texto. Su trayectoria así lo demuestra: si hiciera falta podría escribir este texto o uno que afirme absolutamente lo contrario con total profesionalismo y respeto por las directivas principales del Grupo.
Hechos similares que han sucedido en el mundo demuestran lo que decimos respecto a la capacidad de ese diario de adaptar la línea editorial a sus intereses inmediatos. Hace dos años aproximadamente, la organización Wikileaks simuló una editorial del New York Times firmada por Bill Keller en defensa del accionar de Julian Assange. No le pareció a Clarín, en ese entonces, que se tratara de un ataque a la libertad de expresión del New York Times, como aseguran ahora. Hasta tuvieron lugar para el elogio: “una copia casi perfecta. La misma tipografía, la misma estética, las mismas imágenes y hasta el mismo estilo. Un grupo de hackers se esmeró y lo logró. Imitaron un editorial del diario The New York Times y lo pusieron a circular por internet”.
El New York Times ya tenía experiencia al respecto: en 2008, activistas de la organización Yes Men imprimieron 1.200.000 ejemplares de un falso New York Times con las noticias que hubiesen deseado leer, entre las cuales se encontraba el fin de la guerra de Irak y el cierre de la prisión de Guantánamo. Por entonces al diario neoyorquino, en una respuesta evidentemente más moderada y no tan nerviosa como la del diario Clarín, no se le ocurrió calificar al hecho como un ataque a la libertad de expresión.
“El Clarín trucho hace periodismo de anticipación”, manifiesta también Ricardo Roa, una frase que dice más de lo que hubiéramos querido saber sobre qué es lo que Clarín considera anticipación y, mucho peor, periodismo. Dice el pope de Clarín, además, que el material repartido es una profecía o, aún peor, una manifestación política sobre cuáles son los candidatos que La Cámpora supone que ganaran en 2015 ya que “ningún oficialista podrá vencerlos”. Es llamativo que le endilguen semejante plan a La Cámpora, apenas unas semanas después de endilgarle otro plan: el del supuesto pedido re-relección de Cristina en el acto de Argentinos Jrs., según el mismo diario sobre el que, sospechamos, Ricardo Roa tiene alguna que otra influencia editorial. La Cámpora tiene, como toda organización, muchas características propias: no es una de ellas, sin embargo, el poder sostener simultáneamente dos posiciones que se excluyen a sí mismas.

Fue el propio Roa quien hace algunos meses escribió, textual, que si una parodia se lee “literalmente pierde su riqueza y nada se comprende”. Que no solo Roa sino toda una serie de periodistas y analistas tomaran esta parodia como una expresión de deseo de La Cámpora sobre las candidaturas de 2015 no refleja sino las ganas que tienen de que así sea. Lamentablemente para ellos el objetivo del volante era otro: concientizar sobre los efectos posibles de acatar el fallo del juez Griesa. Todas las segundas interpretaciones quedarán para quienes creen que la discusión en la Argentina es sobre apellidos y no sobre proyectos de país.

Se pregunta, finalmente, el diario Clarín dónde y quién hizo la impresión. “¿Habrá sido en Ciccone?”, manifiesta olvidando quizás alguna otra imprenta en la que uno puede, también, imprimir diarios. Esa otra imprenta se llama Papel Prensa y, quién lo hubiera dicho, no aparece como una de las hipótesis de Roa sobre la impresión del material. Acaso sea verdad aquello que se dice acerca de que quien controla el papel de diario controla la libertad de imprenta en la Argentina. Acaso por ello haya tenido Clarín tanto interés en ser parte de Papel Prensa, al punto de congraciarse con la dictadura más sangrienta que tuvo nuestro país para formar parte. No hace falta recordar – el olvido de Roa no es sino una forma de auto complacencia para poder vivir sin culpas – las condiciones en las cuales se apropiaron de la empresa que fabrica el papel.

Difícilmente podría esta organización admirar o tener el sueño de contar con un medio de comunicación que, durante todos estos años, no ha hecho sino difamarnos primero con acusaciones falsas que jamás pudieron demostrar para, luego, dedicarse simplemente a presentar con carácter de denuncia actividades como pintar escuelas, trabajar en el Estado o militar todos los días en los barrios.

Para que se quede tranquilo Roa, el Clarín de La Cámpora efectivamente miente: la sociedad argentina jamás permitiría que se avance contra las conquistas mencionadas en el material que ayer repartimos.

El sueño de Clarín de tener un presidente propio los llevaba a hacer estas tapas allá por el 2011. Esas tapas las hiciste vos Ricky, no nosotros.
¿Te acordas?

Buenos Aires

Luego de manipular la carga de actas del escrutinio provisorio para montar una escena donde Macri y Vidal pudieran mostrarse victoriosos, el Gobierno niega las irregularidades en la carga de datos a pesar de tener total control sobre la organización de la elección.

Mauricio-Macri-Argentina