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¿Y ahora que van a decir?

Manteniendo la línea editorial a la que nos tiene acostumbrados el gran medio de desinformación nacional, una noticia que tendría que llenarnos de orgullo a todos los argentinos fue objeto de unas pocas líneas, que hasta llegaron a denotar un tufillo a rencor, que sus formados y objetivos periodistas guardan para con nuestro Ex – Presidente.

Para explicar el por que de esto hay que hacer un breve repaso de la situación geopolítica que se viene viviendo en America Latina. Desde hace una década aproximadamente, dado que se empezó a gestar en el continente una unidad nunca antes vista entre un gran número de sus mandatarios, ejemplo de ello son “Lula” Da Silva (Brasil) Hugo Chávez (Venezuela), Evo Morales (Bolivia), Pepe Mujica (Uruguay), Rafael Correa (Ecuador), Fernando Lugo (Paraguay), Néstor y luego el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (Argentina).

No obstante, para gran parte de la prensa especializada no se trata más que de un grupo de presidentes populistas, aunque para la gente de a pie que se mueve por estas latitudes, son un poco más que eso, son un viento de cambio y aire fresco, que a paso firme y seguro vienen planteando un camino distinto al que señalaba el consenso de Washington y las políticas del FMI.

Hace unos quince días parecía que entre Venezuela y Colombia se iba a desarrollar una guerra. Nuestra Patria Grande sudamericana parecía que entraba a un conflicto del que iba a resultar muy difícil salir.

A esta altura del partido los motivos que llevaron a que las tensiones entre esos dos países hermanos fueran acrecentándose y llegaran al extremo de la ruptura de relaciones y movimiento de tropas hacia las fronteras, casi son una anécdota: denuncia ante la OEA de un presidente saliente, movilización de tropas a las fronteras, y otras cuestiones bélicas simbólicas más.

Dos naciones hermanas, dos pueblos unidos, dos gobiernos profundamente distintos, defendiendo intereses diferentes caminando rumbo a un inexorable enfrentamiento armado.

Todos sabemos que América Latina es el continente más desigual del mundo, pero es una tierra de una enorme  potencialidad: casi todos hablamos la misma lengua, disponemos de riquezas naturales importantes y todavía sub-explotadas, hay mucha población joven, no hay conflictos étnicos, religiosos ni de nacionalidades y ahora por primera vez en nuestra historia, en general, estamos creciendo (resistiendo más que dignamente la coyuntura de crisis del capitalismo global) y a la vez disminuyendo la pobreza y la desigualdad.

En la oscura noche neoliberal el continente supo tener gobiernos parecidos, de gente que se podía comunicar en inglés entendiendo los mismos códigos. Hoy tenemos gobiernos parecidos no entre sí, sino parecidos a nuestros pueblos. Si antes había una comunión superestructural entre la clase dirigente, muy similar entre ellos, hoy la unidad se da en el reconocimiento de la unidad en la diversidad y en él sentirnos parte de un colectivo mucho más grande que los límites enanos de nuestras fronteras.

Gracias a este proyecto liberador, también nos liberamos de ese tutelaje, no sólo económica sino políticamente. Y de ese gesto creativo, de ese grito de autonomía, nació la UNASUR donde por primera vez, sin España, ni los Estados Unidos, los países del continente nos juntamos a decidir sin injerencia externa sobre nuestros intereses.

Hoy, los intereses que defendemos son los nuestros, los de nuestros pueblos, los de nuestros recursos. Y claro que hay diferencias, ¿cómo no las va a haber? Pero a diferencia de otras épocas tiende a primar el espíritu colectivo de esa gran Patria Grande que no pudimos construir cuando nos obligaron a fragmentarnos en países.

En este contexto el conflicto Colombia-Venezuela responde a dos lógicas: una interna de cada una de los países y otra de geopolítica.

En la primera, el ex-Presidente colombiano Uribe intentó marcarle la cancha al nuevo presidente Santos trasladándole un conflicto y una modalidad de resolución; en la segunda Colombia es el espacio en donde los intereses norteamericanos en la región se expresan con mayor crudeza y bajo la excusa del narcotráfico y el terrorismo, consolidan una posición de control territorial especialmente sobre recursos naturales como el petróleo.

De no haber existido UNASUR, hubiésemos, seguramente, entrado en guerra, porque a los intereses norteamericanos les convenía una guerra. Así debilitaba a Chávez y hasta podía justificar, apoyando a Colombia, una invasión a Venezuela detrás (no de la democracia sino….) del petróleo.

Pero mal que les pese a los cipayos, UNASUR existe y por si fuera poco, su Secretario General es Néstor Kirchner. Y Kirchner hizo lo que tenía que hacer: se instaló en la zona del conflicto e hizo política, dejó que la política se impusiera sobre los lobbies, negoció con autonomía y logró acercar posiciones al punto que zanjaron el conflicto.

Ya anteriormente el rol de la UNASUR había sido central para evitar el desmembramiento de Bolivia cuando las propuestas secesionistas del llano rico boliviano desestabilizaban al gobierno de Evo Morales.

Hoy con Néstor Kirchner haciendo política a primer nivel se evitó una guerra. Y eso es motivo de felicidad.

La respuesta y el accionar ante el conflicto Venezuela – Colombia, fue contundente y es promisorio de lo que ha de venir, prueba de ello es el acuerdo que los mandatarios de dichas naciones han firmado a instancia de los buenos oficios de Néstor Kirchner.

¿Qué van a decir aquellos que cuestionaban la UNASUR?, ¿Qué pueden decir aquellos que se oponían a que Kirchner fuera su Secretario General?

Si estuviéramos ante la presencia de opositores que amaran a su patria, tendrían que reconocer lo hecho. Pero no lo van a hacer, no por un cálculo egoísta de política interna, no porque ese reconocimiento sería colocar a Kirchner en un lugar de estadista  que ellos no están dispuestos a aceptar, sino fundamentalmente porque no les gusta que haya asumido ese rol de defensa del continente, porque hubiesen preferido lo que siempre prefirieron: el sometimiento ante el extranjero a la dignidad de ser genuinamente libres.

Medios

En el marco del silenciamiento de voces disidentes con el oficialismo, se dio a conocer la desvinculación del periodista Víctor Hugo Morales de C5N, a pesar de sus altos niveles de audiencia.

vhm